UN MOMENTO CON DIOS
La Llave de la Gratitud
Salmo 100. 1 - 5
"Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones."
El Salmo 100 es una invitación
universal a cambiar nuestra queja por alabanza. A menudo pensamos que la
alegría es el resultado de que todo nos vaya bien, pero este salmo nos enseña
que el regocijo es una decisión previa. Se nos manda a cantar, servir y venir
ante Dios con alegría, no porque nuestras circunstancias sean perfectas, sino
porque Él es digno.
El versículo 3 nos da el
fundamento de nuestra seguridad: "Reconoced que Jehová es Dios; él nos
hizo". Cuando recordamos que somos "ovejas de su prado", nos
quitamos de encima el peso de tener que controlar el universo. No nos
sostenemos a nosotros mismos; somos propiedad de un Pastor amoroso que provee,
guía y protege.
La clave práctica del salmo se
encuentra en el versículo 4: "Entrad por sus puertas con acción de
gracias". En el antiguo tabernáculo, para llegar al Lugar Santísimo había
que cruzar puertas y atrios. El salmista nos revela que la gratitud es el
boleto de entrada a la intimidad con Dios. La queja nos aleja y nos encierra en
nuestros problemas, mientras que el agradecimiento nos abre las puertas de Su
presencia, donde hay plenitud de gozo. Terminamos el salmo recordando tres
verdades eternas que nunca cambian: Dios es bueno, su misericordia es eterna y
su fidelidad no caduca.
Crucemos la puerta con
gracias: Antes de empezar a pedirle cosas a Dios hoy, hagamos una lista de tres
cosas específicas por las que estemos agradecidos. Entremos a Su presencia
reconociendo su bondad primero.
Descansemos en nuestro Pastor:
Si sentimos ansiedad por el futuro, repitámonos a nosotros mismos: "Yo no
me hice a mí mismo, soy oveja de su prado". Dejemos que Dios sea el Dios
de nuestra vida hoy.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca
antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor
Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego
mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites
en mí por siempre. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario