miércoles, 15 de julio de 2026

Un momento... El peligro de la distracción

 


UN MOMENTO CON DIOS

El peligro de la distracción

 

"Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad..." (Proverbios 9. 14)

 

 

El capítulo 9 de Proverbios nos presenta un contraste dramático entre dos voces que claman por nuestra atención: la Sabiduría y la Necedad (o Follía). Ambas preparan un banquete, ambas salen a invitar a los transeúntes y ambas buscan ganar el corazón del ser humano. Sin embargo, el versículo 14 expone una estrategia muy astuta de la necedad, ella no se esconde en los callejones oscuros; se sienta en una silla, a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad.

Los "lugares altos" representan los espacios de influencia, visibilidad y estatus. La necedad sabe que para ser atractiva debe imitar la postura de la sabiduría. No se presenta como algo destructivo, sino como una alternativa cómoda, elevada y popular. Se sienta, una postura de autoridad y descanso aparente, a esperar que aquellos que caminan distraídos se desvíen de su rumbo.

Este versículo nos alerta sobre la sutil frontera entre lo que parece exitoso y lo que realmente es sabio.

La comodidad del atajo: Sentarse a la puerta implica pasividad. La necedad te ofrece gratificación instantánea sin esfuerzo, mientras que la sabiduría te invita a construir, corregir y madurar.

La falsa aprobación: Estar en "lo alto de la ciudad" significa que todos lo hacen, que es la tendencia, la moda o la corriente del momento. El peligro es asumir que, porque una actitud es popular, entonces es correcta.

En nuestra vida diaria, la necedad nos grita desde los lugares altos de la cultura: a través de las pantallas, en las conversaciones de pasillo, en la búsqueda implacable de estatus y en la idea de que el fin justifica los medios. Es muy fácil dejarse seducir por sus invitaciones porque utiliza un lenguaje que apela a nuestro ego.

Para no caer en su trampa, necesitamos entrenar el oído y el corazón. La sabiduría de Dios a menudo no hace tanto ruido ni busca el aplauso público, pero sus cimientos son eternos. La próxima vez que una opción nos parezca deslumbrante, cómoda y aprobada por la mayoría, detengámonos y preguntémonos: ¿Me está llevando hacia la vida o es solo la necedad disfrazada de éxito en un lugar alto?

Dios les bendiga abundantemente.

 

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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