UN MOMENTO CON DIOS
El peligro de la distracción
"Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad..." (Proverbios 9. 14)
El capítulo 9 de Proverbios
nos presenta un contraste dramático entre dos voces que claman por nuestra
atención: la Sabiduría y la Necedad (o Follía). Ambas preparan un banquete,
ambas salen a invitar a los transeúntes y ambas buscan ganar el corazón del ser
humano. Sin embargo, el versículo 14 expone una estrategia muy astuta de la
necedad, ella no se esconde en los callejones oscuros; se sienta en una silla,
a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad.
Los "lugares altos"
representan los espacios de influencia, visibilidad y estatus. La necedad sabe
que para ser atractiva debe imitar la postura de la sabiduría. No se presenta
como algo destructivo, sino como una alternativa cómoda, elevada y popular. Se
sienta, una postura de autoridad y descanso aparente, a esperar que aquellos
que caminan distraídos se desvíen de su rumbo.
Este versículo nos alerta
sobre la sutil frontera entre lo que parece exitoso y lo que realmente es sabio.
La comodidad del atajo:
Sentarse a la puerta implica pasividad. La necedad te ofrece gratificación
instantánea sin esfuerzo, mientras que la sabiduría te invita a construir,
corregir y madurar.
La falsa aprobación: Estar en
"lo alto de la ciudad" significa que todos lo hacen, que es la
tendencia, la moda o la corriente del momento. El peligro es asumir que, porque
una actitud es popular, entonces es correcta.
En nuestra vida diaria, la
necedad nos grita desde los lugares altos de la cultura: a través de las
pantallas, en las conversaciones de pasillo, en la búsqueda implacable de
estatus y en la idea de que el fin justifica los medios. Es muy fácil dejarse
seducir por sus invitaciones porque utiliza un lenguaje que apela a nuestro
ego.
Para no caer en su trampa,
necesitamos entrenar el oído y el corazón. La sabiduría de Dios a menudo no
hace tanto ruido ni busca el aplauso público, pero sus cimientos son eternos.
La próxima vez que una opción nos parezca deslumbrante, cómoda y aprobada por
la mayoría, detengámonos y preguntémonos: ¿Me está llevando hacia la vida o es
solo la necedad disfrazada de éxito en un lugar alto?
Dios les bendiga
abundantemente.
Si
estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios
has esta oración:
Señor
Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego
mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites
en mí por siempre. Amén.

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