sábado, 4 de julio de 2026

Un momento... Un corazón firme

 


UN MOMENTO CON DIOS

Un Corazón Firme

 

"Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos esta es mi gloria." (Salmo 108. 1)

 

El Salmo 108 comienza con una declaración de victoria, pero lo que la hace extraordinaria es el contexto en el que nació. Este poema fue compuesto por el rey David uniendo fragmentos de otros dos salmos (el 57 y el 60), los cuales fueron escritos en momentos de profunda angustia: cuando huía de Saúl en una cueva y cuando la nación enfrentaba duras batallas militares. Por lo tanto, cuando David dice: "Mi corazón está dispuesto" (o "Mi corazón está firme", según otras traducciones), no lo está diciendo desde una hamaca de comodidad, sino desde el campo de batalla.

Tener un corazón "dispuesto" o "firme" significa tomar una decisión de antemano. Significa que nuestra confianza en Dios no depende del clima emocional, de la economía, ni de si las respuestas a nuestras oraciones han llegado todavía. Es establecer un ancla espiritual. David decidió que, sin importar lo que el día trajera, su alma ya tenía una postura fija: alabar a Dios.

El versículo continúa diciendo: "cantaré y entonaré salmos". La alabanza es el fruto natural de un corazón que ha decidido confiar. Cuando adoramos en medio de la dificultad, le recordamos a nuestras circunstancias el tamaño de nuestro Dios. La última frase, "esta es mi gloria" (que en el hebreo original se refiere también al alma o al honor del hombre), nos enseña que el mayor honor y el propósito más alto del ser humano es usar todo su ser para glorificar al Creador. Nuestra voz, nuestra mente y nuestras emociones encuentran su verdadera dignidad cuando se rinden en adoración.

No esperemos a ver cómo se desarrolla nuestro día para decidir si tendremos una buena actitud. Despertemos declarando: "Mi corazón está firme, Dios; hoy voy a confiar en ti".

Cuando la preocupación intente desestabilizarnos, interrumpámosla con un canto o una oración de agradecimiento. Un corazón dispuesto desarmar las trampas de la ansiedad.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

 

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