viernes, 24 de julio de 2026

Un momento... Libertad con propósito y responsabilidad

 


UN MOMENTO CON DIOS

Libertad con propósito y responsabilidad

 

"Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la juventud y la aurora son vanidad."  (Eclesiastés 11. 9 – 10)

 

Estos versículos presentan una de las tensiones más desafiantes de la sabiduría bíblica: la invitación a disfrutar plenamente de la vida combinada con el llamado a la responsabilidad moral. El Predicador no adopta una postura prohibitiva. Al contrario, comienza con un imperativo liberador: "Alégrate". La juventud, con su energía y pasión, es un diseño divino destinado a ser gozado. Se anima al joven a seguir los anhelos de su corazón, validando el entusiasmo propio de esta etapa de la vida.

Sin embargo, esta libertad no es un cheque en blanco para el libertinaje. Inmediatamente después, el predicador introduce un principio regulador crucial: "pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios". Este recordatorio no busca infundir un temor paralizante, sino otorgar una perspectiva de madurez. Nos enseña que cada decisión, por pequeña que parezca, tiene un eco eterno. La verdadera libertad no consiste en vivir sin límites, sino en la capacidad de gobernarse a uno mismo bajo la conciencia de que somos responsables ante nuestro Creador.

El versículo 10 aterriza esta teología en consejos prácticos. El autor insta a eliminar dos grandes saboteadores: el "enojo" (la amargura en el alma) y el "mal" de la carne (las acciones autodestructivas). La justificación para vivir con este cuidado es realista y urgente: "porque la juventud y la aurora son vanidad". La juventud pasa tan rápido como la neblina de la mañana. Su carácter efímero exige que no la desperdiciemos acumulando remordimientos, sino que la consagremos a lo que realmente permanece.

Vivir con alegría consciente, la sabiduría no está reñida con el disfrute de la vida, la amistad o el descanso. Gocemos de las bendiciones de cada etapa de la vida, pero hagámoslo de tal manera que, si fuéramos llamado a rendir cuentas hoy mismo, podamos presentárselas a Dios con la conciencia limpia.

No permitamos que la amargura eche raíces en nuestro interior ni que los deseos impulsivos dañen nuestro cuerpo y nuestra reputación. Protejamos nuestra mente y nuestra salud. Recordemos que las decisiones que tomamos en la "aurora" de nuestra vida determinarán la paz con la que viviremos el atardecer de nuestros años.

Dios les bendiga abundantemente.

 

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

 

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