lunes, 29 de junio de 2026

Un momento... Cuando el cielo y la tierra se abrazan

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuando el cielo y la tierra se abrazan

 

Salmo 85. 9 - 13

 

"Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen... La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos."

 

El Salmo 85 es una hermosa oración de restauración. El pueblo ha regresado del cautiverio, pero sus corazones todavía necesitan sanidad. En los versículos finales, el salmista deja de pedir y comienza a profetizar, pintando uno de los cuadros más bellos de la reconciliación entre Dios y la humanidad.

El pasaje abre con una promesa de proximidad: "Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen". A veces, en medio de las crisis espirituales o las consecuencias de nuestros errores, sentimos que Dios está a años luz de distancia. Sin embargo, el texto nos enseña que el temor reverente, el respeto profundo por su santidad, derriba cualquier muro.

El deseo de Dios no es alejarse, sino hacer habitar su gloria en nuestra tierra, en nuestra cotidianidad.

El versículo 10 contiene una de las expresiones poéticas más profundas de las Escrituras: la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. Humanamente, estas virtudes parecían irreconciliables. La verdad expone nuestro pecado y la justicia exige un castigo; por otro lado, la misericordia anhela perdonar y la paz busca reconciliación. ¿Cómo podían unirse sin contradecirse?

La enseñanza apunta directamente a la cruz de Jesús. En el Calvario, la justicia de Dios fue satisfecha por el sacrificio de Cristo (Verdad y Justicia), permitiendo que recibiéramos perdón y reconciliación (Misericordia y Paz). Dios no comprometió su santidad para amarnos; la derramó en Jesús para salvarnos.

Cuando el cielo y la tierra se alinean, todo cambia. La verdad brota del suelo y la justicia guía los pasos del Señor como un camino preparado. El versículo 12 nos recuerda que "Jehová dará también el bien, y nuestra tierra dará su fruto". La verdadera prosperidad, la paz interior, el gozo y la restauración familiar es el resultado natural de caminar en armonía con Dios.

Si hoy experimentamos tensión, culpa o desierto, miremos este pasaje. La justicia y la paz ya se besaron en nuestro favor. No tenemos que ganarnos el amor de Dios; solo necesitamos recibirlo con humildad y permitir que Su verdad brote en nuestra vida diaria.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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