UN MOMENTO CON DIOS
El Trono de la Rectitud
"Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros." (Salmo 45. 6 – 7)
Vivimos en un mundo de cambios
constantes e impredecibles. Los gobiernos suben y caen, las economías fluctúan
y los líderes humanos, incluso los mejor intencionados, tarde o temprano nos
fallan. El cansancio y la desilusión suelen aparecer cuando depositamos nuestra
seguridad en lo terrenal.
Sin embargo, el Salmo 45 (un
salmo Mesiánico citado directamente en el libro de Hebreos para revelar la
deidad de Jesús) nos saca de la incertidumbre y nos invita a mirar hacia
arriba. Nos presenta un trono eterno. El reinado de Dios no depende de
circunstancias, de votos ni de opiniones humanas; está firmemente asentado para
siempre.
Pero lo más hermoso de este
pasaje no es solo la duración de Su reino, sino la naturaleza de Su gobierno.
El texto menciona que su cetro es de justicia. En la antigüedad, el cetro
representaba la autoridad y las decisiones del rey. Que el cetro de Jesús sea
de justicia significa que cada una de sus leyes, sus tiempos y sus caminos son
perfectos, rectos y libres de corrupción. Él ama lo bueno y aborrece la maldad.
No es un juez indiferente; está comprometido con la verdad.
Como consecuencia de su amor
por la rectitud, el Padre lo ungió con "óleo de alegría". Hay un
vínculo directo y misterioso en el reino de Dios entre la obediencia y el gozo.
Jesús experimentó la plenitud del gozo porque vivió en perfecta sintonía con la
voluntad del Padre.
Este pasaje nos desafía a
responder dos preguntas vitales para nuestro día a día:
¿En qué trono descansa nuestra
seguridad? Si nuestra paz mental depende de que nuestro entorno sea perfecto,
viviremos con ansiedad. Recordar que Jesús está en el trono nos permite
descansar, sabiendo que el Rey del universo tiene el control absoluto de nuestra
vida, aun en medio del caos.
El mundo enseña que la
felicidad proviene de la autosatisfacción o del éxito material. Pero el Salmo
45 nos muestra que la verdadera alegría (el "óleo de alegría") es un
fruto espiritual que inunda el corazón de aquellos que, imitando a Jesús, deciden
amar la justicia, hacer lo correcto y apartarse de la maldad, incluso cuando
nadie los está mirando.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado
o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta
oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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