UN MOMENTO CON DIOS
La Mirada del Cielo
"Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscase a Dios." (Salmo 53. 1 – 2)
A menudo pensamos en el
"necio" como alguien con falta de inteligencia. Sin embargo, la
Biblia define la necedad no como un problema intelectual, sino como una postura
del corazón. El Salmo 53 no se refiere necesariamente al ateo que debate
filosofías, sino al "ateo práctico": aquel que vive, decide y actúa
como si Dios no existiera, asumiendo que sus actos no tendrán consecuencias.
Esta declaración, "No hay
Dios", no nace de la razón, sino del deseo de autonomía. El versículo
muestra una progresión natural y peligrosa: cuando el ser humano saca a Dios de
la ecuación de su vida, su brújula moral se destruye. La consecuencia directa
es la corrupción y la falta de bondad. Sin un estándar absoluto de justicia, lo
bueno y lo malo se vuelven relativos, acomodándose a la conveniencia personal.
Frente a esta triste realidad
humana, el versículo 2 nos regala una imagen solemne y conmovedora: Dios está
mirando. Él no es un creador distante que encendió el universo y se olvidó de
él. El Señor se inclina sobre la humanidad con una intención muy específica. No
está buscando genios, personas influyentes ni eruditos; está buscando
entendidos.
En el lenguaje bíblico, el
"entendido" es aquel que reconoce su necesidad espiritual y tiene la
sabiduría de buscar a Dios. Al Señor le cautiva el corazón que le anhela, el
alma que en medio de una cultura indiferente decide detenerse, levantar la
mirada y decir: "Te necesito".
Este pasaje nos confronta con
nuestra realidad diaria a través de dos principios:
Cuidado con el ateísmo
práctico. Es fácil cantar alabanzas en la iglesia, pero vivir como un necio el
resto de la semana. Cada vez que tomamos decisiones financieras sin consultar a
Dios, cuando tratamos mal a otros en secreto o cuando dejamos que la ansiedad nos
domine, estamos diciendo en nuestro corazón: "En esta área, Dios no
existe". Vivir con sabiduría es someter cada rincón de nuestra rutina a Su
soberanía.
Dios nos está buscando hoy. No
tenemos que ser perfectos para acercarte a Él, solo necesitamos ser
"entendidos" reconociendo que nuestra vida está incompleta sin Su
presencia. Dediquemos un tiempo hoy para buscarle en oración y en Su Palabra;
esa es la decisión más sabía que podemos tomar.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado
o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta
oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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