sábado, 20 de junio de 2026

Un momento... Cuatro pasos para la paz interior

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuatro Pasos para la Paz Interior

 

Salmo 37. 3 - 7

 

«Confía en Jehová, y haz el bien… Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará… Guarda silencio ante Jehová, y espera en él…»

 

El Salmo 37, escrito por David en su vejez, es una sabiduría destilada por los años. Comienza con una advertencia muy actual: «No te alteres con motivo de los malignos». Es fácil mirar a nuestro alrededor y sentir frustración o envidia al ver que a las personas sin escrúpulos les va bien, mientras que quienes intentan hacer lo correcto enfrentan dificultades.

El desgaste emocional de compararnos con los demás nos roba la paz y debilita nuestra fe. Por eso, en los versículos del 3 al 7, el salmista desvía nuestra mirada de lo que hacen los demás y nos regala una maravillosa ruta de cuatro pasos prácticos para enfocar nuestra energía en la presencia de Dios.

Estos versículos funcionan como una guía progresiva para experimentar el descanso divino en medio de un mundo caótico:

Confiemos y actuemos (v. 3): La verdadera confianza no es pasiva; se traduce en acción. David nos dice: «Confía en Jehová, y haz el bien». Cuando la ansiedad por el futuro nos paralice, la mejor terapia es seguir obedeciendo a Dios y servir a quienes nos rodean.

Cambiemos el objeto de nuestro deseo (v. 4): «Deléitate asimismo en Jehová». Deleitarse significa encontrar nuestro mayor placer y alegría en Su presencia, no en Sus bendiciones. Cuando Dios es nuestro máximo deleite, nuestros deseos se alinean con los Suyos, y Sus respuestas satisface por completo el corazón.

Soltemos el control (v. 5): «Encomienda a Jehová tu camino». La palabra hebrea para "encomendar" significa literalmente "entregar una carga" de encima de nosotros hacia otra persona. Implica transferirle el control de nuestro futuro, nuestra familia o nuestra carrera a Dios y confiar en que «él hará».

Bajemos el volumen del mundo (v. 7): «Guarda silencio ante Jehová, y espera en él». El silencio y la paciencia son las pruebas de fuego de la madurez espiritual. Significa apagar las quejas y las prisas para permitir que Dios actúe a Su tiempo.

La ansiedad suele ser el resultado de intentar cargar con un peso que solo le pertenece a Dios.

  ¿Qué situación nos está alterando o quitando el sueño hoy?

  Apliquemos la ruta del salmo de manera consciente: Confiemos en Su cuidado, busquemos el gozo en Su presencia, pongamos esa preocupación a Sus pies y hagamos silencio en la oración, renunciando a la necesidad de controlar los resultados.

Dios les bendiga abundantemente.

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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