viernes, 12 de junio de 2026

Un momento... La voz de Dios en la tormenta

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Voz de Dios en la Tormenta

 

 Job 37. 1 - 5

 

«Por eso también se estremece mi corazón, y salta de su lugar. Oíd atentamente el estrépito de su voz, y el sonido que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz hasta los confines de la tierra. Después de ella ruge el sonido, truena él con la voz de su majestad... Dios truena maravillosamente con su voz; él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos».

 

En este capítulo, Eliú nos invita a mirar al cielo y contemplar el poder de Dios a través de los fenómenos climáticos: el trueno que hace temblar el pecho, el relámpago que cruza el horizonte, la nieve que cubre la tierra y el torbellino que demuestra una fuerza incontenible. Para Eliú, la naturaleza no es un sistema mecánico que funciona al azar; es la manifestación visible del poder del Creador.

Cuando estamos atravesando crisis personales, tendemos a volvernos "miopes espirituales": solo logramos ver nuestro problema, nuestra debilidad y el gigantismo de la tormenta que nos rodea. Job estaba atrapado en esa mirada hacia adentro. Este pasaje funciona como un cable a tierra que nos obliga a levantar la cabeza. Nos recuerda que el Dios al que servimos no es una idea abstracta ni un ser debilitado por nuestras circunstancias; Su poder es activo, soberano y colosal.

La descripción del poder divino en Job 37 nos deja tres enseñanzas fundamentales para nuestra fe:

El control absoluto de los tiempos: Dios ordena a la nieve «cae sobre la tierra», y al viento helado que sople (v. 6). Si Él gobierna con precisión las estaciones del planeta, también tiene el control absoluto de las estaciones de tu vida: el invierno del dolor pasará cuando Él lo ordene.

Nuestra mente es limitada ante Su grandeza: El versículo 5 es contundente: «él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos». Intentar encajar los planes eternos de Dios en nuestra lógica humana es como querer meter el océano en un vaso de agua. La paz llega cuando dejamos de intentar entenderlo todo y empezamos a confiar.

El poder de Dios se equilibra con Su justicia: Hacia el final del capítulo, Eliú nos recuerda que este Dios todopoderoso no usa su fuerza de manera caprichosa; Él es «grande en poder y en juicio, y en multitud de justicia» (v. 23). Su poder siempre opera bajo el marco de Su amor y Su rectitud.

Si el Dios al que seguimos tiene el poder de hacer tronar los cielos y dirigir los relámpagos hasta los confines de la tierra, ¿habrá algo que escape de Sus manos en nuestra vida? Nuestro problema actual puede ser grande, pero el Dios que nos sostiene es infinitamente mayor.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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