sábado, 13 de junio de 2026

Un momento... Cuando Dios rompe el silencio

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuando Dios Rompe el Silencio

 

Job 38. 1 - 7

 

«Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia...»

 

Durante treinta y siete capítulos, Job y sus amigos debatieron, cuestionaron, lloraron y teorizaron sobre las razones del sufrimiento. Pero en el capítulo 38, la atmósfera cambia por completo. Dios no envía una carta ni un mensajero; se hace presente en medio de un torbellino. Sin embargo, en lugar de darle a Job la lista de razones teológicas que él tanto buscaba, el Señor le responde con una serie de preguntas que desafían su intelecto y su postura.

Dios le pregunta a Job sobre la creación del cosmos, el control de las mareas y el diseño de las estrellas. El desafío divino no busca aplastar a Job por crueldad, sino ubicarlo en la perspectiva correcta. Dios le demuestra que, si él no tiene la capacidad de comprender el funcionamiento del universo físico, mucho menos tiene la capacidad de juzgar el gobierno moral y espiritual del Creador.

Este cara a cara entre Dios y Job nos regala tres principios eternos para cuando sentimos que nuestra vida está fuera de control:

El silencio de Dios no es ausencia: Dios estuvo escuchando cada lamento de Job. Cuando interviene, demuestra que el Creador del universo está prestando atención al dolor de un solo hombre en la tierra. Él sabe en qué momento hablarte.

No necesitamos explicaciones, necesitamos una revelación: A menudo le pedimos a Dios que nos explique el "por qué" de nuestras pruebas. Dios no le explicó a Job el trato con satanás; en su lugar, se reveló a sí mismo. Conocer quién es Dios disipa la necesidad de entender todos Sus motivos.

Confiar en Su tamaño: El desafío del Señor nos recuerda que el Dios que sostiene las galaxias es el mismo que sostiene nuestra vida. Si Él tiene el poder y la sabiduría para mantener el orden del universo, podemos descansar en que sabe qué hacer con nuestras tormentas individuales.

Cuando nos sintamos abrumado por las dudas y sintamos que Dios debe darnos explicaciones, contemplemos la creación. El Dios que le pone límites al mar y alimenta a las aves tiene el control absoluto de nuestra situación actual, aunque hoy no lo entendamos.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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