sábado, 27 de junio de 2026

Un momento... El Dios que humilla y enaltece

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Dios que humilla y enaltece

 

Salmo 75. 4 - 8

 

"No hagáis alarde de vuestro poder; no habléis con orgullo... Porque ni de oriente ni de occidente... viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece."

 

El Salmo 75 es un recordatorio contundente de que el control del universo no está en manos humanas, sino en el tribunal divino. En una cultura que constantemente nos empuja a la auto - promoción, al orgullo y a buscar el reconocimiento a cualquier precio, estos versículos actúan como un cable a tierra necesario para el alma.

El salmista confronta directamente a los jactanciosos diciendo: "No levantéis en alto vuestro cuerno". En el contexto bíblico, el "cuerno" simboliza la fuerza, el poder y el orgullo de un animal o de un guerrero. Levantar el cuerno con arrogancia es el reflejo de un corazón que cree que ha logrado el éxito por sus propios méritos. La enseñanza aquí es clara, el orgullo nos ciega ante nuestra propia vulnerabilidad y nos desconecta de la dependencia de Dios.

Solemos buscar la validación, las oportunidades o el ascenso mirando a nuestro alrededor, el favor de las personas, las conexiones correctas o las estrategias humanas ("ni de oriente ni de occidente"). Sin embargo, el texto nos revela una verdad liberadora: la verdadera promoción viene de Dios.

Él es el Juez justo. Dios sabe cuándo levantar a alguien y cuándo frenarlo. Esta verdad quita el peso de tener que "competir" o "manipular" las circunstancias para salir adelante; nuestra única tarea es ser fieles, porque la recompensa y el tiempo perfecto le pertenecen a Él.

El pasaje cierra con una imagen sobria: una copa en la mano de Dios llena de vino. Representa el juicio divino contra la maldad y la injusticia. Aunque a veces parece que los arrogantes prosperan sin límites, el Salmo nos asegura que la justicia de Dios llegará.

El verdadero éxito a los ojos de Dios no se mide por cuánto escalamos, sino por cuán bajo sabemos doblar nuestras rodillas. Si estamos esperando una oportunidad, un ascenso o justicia en una situación particular, no usemos las armas del orgullo o la manipulación. Descansemos en la soberanía del Juez.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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