viernes, 26 de junio de 2026

Un momento... Nuestro refugio en la juventud y en la vejez

 


UN MOMENTO CON DIOS

Nuestro Refugio en la juventud y en la vejez

 

Salmo 71. 1 - 6

 

"En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás... Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud."

 

El Salmo 71 es conocido como el salmo del anciano o de la fidelidad de Dios a lo largo de la vida. Aunque el autor enfrenta el desgaste de los años y el acecho de sus enemigos, su mirada no está puesta en sus limitaciones, sino en el Dios que lo ha sostenido desde el vientre materno.

Los primeros versículos son un clamor de confianza: "En ti me he refugiado". El salmista no busca protección en sus propias fuerzas, en sus logros pasados ni en riquezas, sino en la fidelidad de Dios. En un mundo que margina la vulnerabilidad, el Señor se presenta como una roca de refugio y una fortaleza siempre accesible. Cuando nos sintamos desprotegidos o incomprendidos, recordemos que Dios es esa habitación segura a la que siempre podemos                    "acudir continuamente".

El versículo 5 contiene una declaración hermosa: "Tú eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud". Hay un poder inmenso en recordar nuestro historial con Dios. El salmista puede mirar hacia atrás y ver la mano divina sosteniéndolo en cada etapa.

Si hoy nos enfrentamos a la incertidumbre del futuro, la vejez, la enfermedad o la debilidad, hagamos memoria de las victorias pasadas. El Dios que nos sostuvo ayer es el mismo que está con nosotros hoy.

El clímax de este pasaje llega en el versículo 6, donde el autor reconoce que su dependencia de Dios comenzó mucho antes de que él tuviera conciencia: "Por ti he sido sustentado desde el vientre". Nuestra existencia no es un accidente. Dios nos ha cargado en Sus brazos desde antes de que naciéramos, y su compromiso de cuidarnos no tiene fecha de caducidad.

Este pasaje nos enseña que la verdadera seguridad no depende de nuestras capacidades físicas o circunstancias, sino de la identidad de nuestro Refugio. La fe no es solo para los momentos de crisis, es un estilo de vida que se cultiva desde la juventud y da frutos de paz en la madurez.

No importa en qué etapa de la vida nos encontremos hoy, si estamos empezando el camino o si las fuerzas comienzan a fallar. El Señor sigue siendo nuestra roca.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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