domingo, 31 de mayo de 2026

Un momento... Los procesos de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

Los procesos de Dios

 

Ester 2

 

Ester 2 nos introduce en una historia que parece salida de un guión de drama y realeza, pero que en realidad es un despliegue maestro de la providencia divina. Tras la destitución de la reina Vasti, el rey Asuero busca una nueva consorte a través de un certamen nacional. En este escenario aparece Ester, una joven huérfana judía, criada por su primo Mardoqueo.

A simple vista, el proceso para convertirse en reina dependía de la belleza, los tratamientos estéticos y el favor humano. Sin embargo, detrás de las cortinas del palacio de Susa, la mano invisible de Dios estaba tejiendo un plan de salvación para Su pueblo.

Este pasaje nos regala tres principios espirituales para entender cómo Dios nos promueve y nos posiciona:

El favor de Dios abre puertas imposibles: El versículo 9 nos dice que Ester halló gracia ante los ojos de Hegai, el guardián de las mujeres, quien le dio los mejores alimentos y el mejor lugar en la casa. Más adelante, el versículo 17 añade que el rey la amó más que a todas las demás. Cuando estás en el propósito de Dios, no necesitas empujar puertas ni manipular personas; Su favor te precede y te otorga gracia ante las autoridades.

Sabiduría en la discreción y el consejo: Ester demostró un espíritu enseñable y prudente. Siguió la instrucción de Mardoqueo de no revelar su identidad y, al presentarse ante el rey, no pidió nada cosmético adicional, sino solo lo que Hegai le aconsejó (v. 15). La verdadera belleza y la madurez espiritual se reflejan en la capacidad de escuchar consejos sabios y de saber cuándo hablar y cuándo callar.

Un propósito mayor que la corona: Ester no buscó el reinado por ambición personal; fue llevada allí. Dios no la elevó al trono para que disfrutara de los lujos del palacio, sino porque venía una crisis donde su posición sería vital.

La promoción que Dios nos da, nunca es para alimentar nuestro ego, sino para cumplir una misión.

Ester 2 nos desafía a confiar en los procesos de Dios, incluso cuando nos encontramos en lugares extraños o bajo circunstancias difíciles. Él sabe exactamente dónde nos necesita.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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