UN MOMENTO CON DIOS
Los procesos de Dios
Ester 2
Ester 2 nos introduce en una historia que parece salida de un guión de drama y realeza, pero que en realidad es un despliegue maestro de la providencia divina. Tras la destitución de la reina Vasti, el rey Asuero busca una nueva consorte a través de un certamen nacional. En este escenario aparece Ester, una joven huérfana judía, criada por su primo Mardoqueo.
A simple vista, el proceso
para convertirse en reina dependía de la belleza, los tratamientos estéticos y
el favor humano. Sin embargo, detrás de las cortinas del palacio de Susa, la
mano invisible de Dios estaba tejiendo un plan de salvación para Su pueblo.
Este pasaje nos regala tres
principios espirituales para entender cómo Dios nos promueve y nos posiciona:
El favor de Dios abre puertas
imposibles: El versículo 9 nos dice que Ester halló gracia ante los ojos de Hegai,
el guardián de las mujeres, quien le dio los mejores alimentos y el mejor lugar
en la casa. Más adelante, el versículo 17 añade que el rey la amó más que a
todas las demás. Cuando estás en el propósito de Dios, no necesitas empujar
puertas ni manipular personas; Su favor te precede y te otorga gracia ante las
autoridades.
Sabiduría en la discreción y
el consejo: Ester demostró un espíritu enseñable y prudente. Siguió la
instrucción de Mardoqueo de no revelar su identidad y, al presentarse ante el
rey, no pidió nada cosmético adicional, sino solo lo que Hegai le aconsejó (v.
15). La verdadera belleza y la madurez espiritual se reflejan en la capacidad
de escuchar consejos sabios y de saber cuándo hablar y cuándo callar.
Un propósito mayor que la
corona: Ester no buscó el reinado por ambición personal; fue llevada allí. Dios
no la elevó al trono para que disfrutara de los lujos del palacio, sino porque
venía una crisis donde su posición sería vital.
La promoción que Dios nos da,
nunca es para alimentar nuestro ego, sino para cumplir una misión.
Ester 2 nos desafía a confiar
en los procesos de Dios, incluso cuando nos encontramos en lugares extraños o
bajo circunstancias difíciles. Él sabe exactamente dónde nos necesita.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca
antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de
mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo
como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario