sábado, 30 de mayo de 2026

Un momento... Nuestro servicio silencioso

 


UN MOMENTO CON DIOS

Nuestro servicio silencioso

 

"Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusalén". (Nehemías 11. 2)

 

La necesidad que surgía ahora, era la de repoblar Jerusalén. La muralla estaba terminada y las puertas colocadas, pero la ciudad seguía semivacía y vulnerable. Para solucionar esto, los líderes tomaron una decisión, el diez por ciento de la población, elegido por sorteo, dejaría sus cómodas tierras en las provincias para mudarse al centro del peligro y de la obra de Dios.

Este capítulo alberga una belleza espiritual profunda oculta tras una larga lista de nombres. Nos enseña el valor del sacrificio voluntario y del anonimato en el servicio al Reino.

"Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusalén".

De este acto de desprendimiento podemos extraer tres lecciones vitales para nuestra vida hoy:

La incomodidad de la obediencia: Vivir en las provincias era más seguro, tranquilo y próspero. Mudarse a Jerusalén implicaba reconstruir casas desde cero, estar en la mira de los enemigos y asumir responsabilidades pesadas. A menudo, Dios nos llamará a salir de nuestra zona de confort para habitar los lugares donde Él nos necesita. La comodidad es la enemiga silenciosa del propósito.

El valor del anonimato: El capítulo está lleno de nombres difíciles de pronunciar que la historia humana olvidó rápido, pero que Dios dejó registrados para la eternidad. Hombres como los hijos de Benjamín, sacerdotes y levitas. Dios no busca celebridades; busca obreros. Nuestro servicio silencioso, ese que nadie aplaude en la iglesia, en nuestra familia o en nuestro trabajo, está escrito en el libro del Rey.

Sostener el altar requiere presencia: Jerusalén era el lugar del templo y de la adoración. No bastaba con enviar dinero o buenos deseos desde lejos; la ciudad necesitaba personas que la habitaran y la defendieran. Dios no solo quiere nuestros recursos; nos quiere a nosotros, presenten y comprometidos con Su cuerpo.

Nehemías 11 nos desafía a ser parte de ese "diez por ciento" dispuesto a sacrificar nuestra comodidad por la gloria de Dios. Cuando nos ofrecemos voluntariamente para las tareas difíciles, nos convertimos en una bendición para toda la comunidad.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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