UN MOMENTO CON DIOS
Una herencia sin fronteras
terrestres
1 Crónicas 6
A diferencia de las otras tribus de Israel, los levitas no recibieron una porción de tierra continua. Su herencia era Jehová mismo. Sin embargo, Dios mandó que se les asignaran 48 ciudades distribuidas estratégicamente por todo el territorio de Israel.
La reflexión aquí es profunda:
Dios no quería que Su santidad estuviera encerrada en un solo lugar. Al
dispersar a los levitas, quienes eran los encargados del culto, por todas las
tribus, Dios estaba asegurando que Su Palabra estuviera al alcance de cada
israelita, sin importar cuán lejos viviera del Tabernáculo o del Templo.
Los levitas en sus ciudades
funcionaban como "centros de influencia espiritual". No vivían
aislados en monasterios; vivían en medio de la gente, compartiendo los mismos
mercados y caminos.
Esto nos habla directamente
hoy. Como creyentes, somos llamados a ser un "real sacerdocio" (1
Pedro 2. 9).
Nuestra "ciudad"
puede ser nuestra oficina, nuestra universidad o nuestro vecindario. Dios no
nos ha llamado a vivir en burbujas espirituales, sino a estar dispersos en el
mundo para que, dondequiera que haya una necesidad o una duda, haya alguien
cerca que conozca la voz de Dios.
Dentro de las ciudades
asignadas a los levitas (específicamente a los hijos de Coat), se encontraban
las ciudades de refugio, como Siquem y Hebrón. Estas ciudades eran lugares de
protección para aquellos que habían cometido un error accidental.
Esto nos revela el corazón de
Dios: Su justicia siempre busca un espacio para la misericordia. Los levitas,
como ministros de Dios, debían ser los guardianes de la gracia, ofreciendo
amparo al perseguido.
Así como Dios ubicó
estratégicamente a cada familia levita en una ciudad específica, Dios nos ha
puesto donde estamos hoy con un propósito ministerial.
Seamos un punto de referencia:
¿Pueden las personas a nuestro alrededor encontrar consejo bíblico o consuelo
espiritual en nosotros, tal como los israelitas buscaban a los levitas en sus
ciudades?
Nuestra herencia es el Señor:
No nos afanemos por las posesiones terrenales como si fueran nuestro único
sustento. Si Dios es nuestra heredad, Él se encargará de asignarnos el lugar y
los recursos necesarios para cumplir nuestra misión.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario