UN MOMENTO CON DIOS
Nunca es tarde para buscar la
verdad
2 Reyes 23
Josías reúne a todo el pueblo, desde los ancianos hasta los más pequeños. Su primera lección es que el liderazgo espiritual comienza con la transparencia. Josías no guardó la verdad de la Palabra para sí mismo, sino que la leyó a oídos de todos y, puesto en pie junto a la columna, renovó el pacto.
Esta reflexión nos enseña que
el cambio real requiere una declaración de intenciones. Josías entendió que
para que la nación sanara, el pueblo debía conocer primero la norma divina que
habían quebrantado. No fue una reforma impuesta por la fuerza, sino una
invitación a volver a la identidad perdida.
Lo que hace que Josías
destaque es la exhaustividad de su purga.
El texto dedica numerosos
versículos a detallar cómo sacó los ídolos del Templo, derribó los lugares
altos y profanó los altares paganos. Josías no intentó "decorar" el
Templo para que se viera mejor; él entendió que para que lo sagrado habite, lo
profano debe ser erradicado.
En nuestra vida personal, la
reflexión es clara: el arrepentimiento a medias no produce transformación.
Josías no transigió con "pequeños ídolos" por nostalgia o política;
los molió hasta convertirlos en polvo. Su celo nos recuerda que la verdadera
espiritualidad a menudo requiere demoler estructuras antiguas para construir
sobre un fundamento limpio.
Un detalle fascinante es
cuando Josías destruye el altar en Bet-el, cumpliendo una profecía pronunciada
300 años antes (1 Reyes 13. 2). Esto nos dice que Dios tiene una memoria
histórica y que, tarde o temprano, Su justicia se manifiesta.
Finalmente, la celebración de
la Pascua fue un momento muy importante de su reinado. Tras la limpieza, vino
la adoración. No se puede celebrar la liberación (Pascua) sin haber abandonado
primero la esclavitud de la idolatría. El autor bíblico afirma que no se había
celebrado una Pascua así desde los días de los Jueces, subrayando que la
obediencia apasionada supera al ritualismo mecánico.
A pesar de que el juicio sobre
Judá ya estaba decretado debido a los pecados de Manasés, Josías no se rindió.
Su actitud fue: "Si el juicio viene, que me encuentre haciendo lo
correcto". Su fidelidad no fue un intento de "sobornar" a Dios
para evitar el desastre, sino un acto de amor puro hacia Jehová.
Josías nos enseña que nunca es
tarde para buscar la verdad, pero que encontrarla exige una respuesta total.
Fue un rey que amó a Dios con todo su corazón, alma y fuerzas, demostrando que
un solo individuo, comprometido con la Palabra, puede encender una luz de
esperanza incluso en los momentos más oscuros de una nación.
Dios les bendiga abundantemente.

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