UN MOMENTO CON DIOS
El Peligro de las Alianzas
Desiguales
2 Crónicas 18
La historia de Josafat, rey de Judá, y Acab, rey de Israel, nos presenta una de las advertencias más serias de las Escrituras sobre las compañías que elegimos y las alianzas que forjamos. Josafat era un hombre que "anduvo en los caminos de David", pero cometió un error crítico, unirse por parentesco y estrategia militar con Acab, el rey más impío de Israel.
El capítulo comienza con
Josafat disfrutando de "riquezas y gloria en abundancia", pero en
lugar de fortalecer su dependencia de Dios, decide visitar a Acab. Acab lo
recibe con un banquete lujoso, una táctica clásica de seducción para ganar su
favor antes de proponerle una guerra contra Ramot de Galaad.
A veces, nuestra mayor vulnerabilidad
no es la falta de fe, sino la incapacidad de decir "no" a propuestas
que parecen razonables pero que comprometen nuestra integridad espiritual.
Josafat respondió: "Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo". Esta
identificación con alguien que despreciaba a Dios fue el primer paso hacia el
desastre.
Antes de ir a la batalla,
Josafat pide consultar a Jehová. Acab presenta a 400 profetas que, en un
espectáculo de optimismo falso, aseguran la victoria. Sin embargo, Josafat
percibe que falta algo y pregunta por un profeta de Jehová. Aparece Micaías.
"Yo le aborrezco, porque
nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal", dijo Acab.
Micaías revela la visión
celestial: un espíritu de mentira en la boca de los profetas de Acab. La verdad
de Dios rara vez es popular, pero siempre es necesaria. Josafat escuchó la
advertencia, pero por presión social o compromiso político, decidió ignorarla y
marchar a la guerra.
En el campo de batalla, Acab
intentó usar a Josafat como señuelo, pidiéndole que usara sus ropas reales
mientras él se disfrazaba. Josafat casi muere cuando los sirios lo confundieron
con el rey de Israel. En su desesperación, Josafat clamó a Jehová, y Dios lo
ayudó.
El final de Acab fue
inevitable: una flecha "disparada al azar" hirió al rey de Israel,
cumpliendo la palabra de Dios. Josafat regresó a casa, pero fue reprendido por
el profeta Jehú: “¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová?”.
Este relato nos enseña que el
éxito material no justifica alianzas espirituales peligrosas. No podemos
caminar con Dios y, al mismo tiempo, tomarnos de la mano con aquello que Él
condena. La misericordia de Dios salvó a Josafat, pero las consecuencias de su
alianza con la casa de Acab traerían dolor a su familia por generaciones.
¿Hay alguna "alianza"
en nuestra vida (negocios, amistades íntimas o compromisos) que nos está
alejando de la voluntad clara de Dios?
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando
tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me
arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida
hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí
por siempre. Amén.

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