miércoles, 13 de mayo de 2026

Un momento... La trampa del "Yo" frente al " Nosotros"

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Trampa del "Yo" frente al "Nosotros"

 

2 Crónicas 1. 7 - 12

 

En 2 Crónicas 1, nos encontramos con un joven Salomón que acaba de heredar un reino vasto y una responsabilidad monumental. Dios se le aparece en sueños con una oferta que pondría a prueba el carácter de cualquiera: "Pídeme lo que quieras que yo te dé".

La mayoría de nosotros, ante un cheque en blanco celestial, tendríamos una lista inmediata: salud, seguridad financiera, éxito personal o la resolución de conflictos que nos quitan el sueño. Sin embargo, la respuesta de Salomón revela una madurez espiritual asombrosa. Él no pidió la vida de sus enemigos ni riquezas para su propio deleite; pidió sabiduría y ciencia.

"Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?" (2 Crónicas 1.10)

Salomón comenzó recordando la misericordia de Dios hacia su padre David. Entendía que no estaba en el trono por mérito propio, sino por gracia. La verdadera sabiduría comienza cuando admitimos que lo que tenemos por delante es más grande que nuestras capacidades.

El pedido de Salomón fue intercesor. No pidió sabiduría para ser el hombre más inteligente de la historia por ego, sino para servir mejor al pueblo de Dios. Cuando nuestras oraciones se alinean con el bienestar de otros y la gloria de Dios, capturan la atención del Cielo.

Dios se agradó tanto de la falta de egoísmo de Salomón que le concedió lo que no pidió. Al buscar primero el Reino (representado aquí en el servicio sabio), las riquezas y la honra vinieron por añadidura.

A menudo nos sentimos abrumados por las decisiones del día a día, la crianza de los hijos, el trabajo o el liderazgo en la iglesia. El ejemplo de Salomón nos invita a cambiar nuestra oración. En lugar de pedir que Dios quite los problemas, pidamos la capacidad divina para navegarlos.

Si hoy Dios nos dijera "Pídeme lo que quieras", ¿nuestra petición revelaría un deseo de comodidad personal o un deseo de ser una herramienta más útil en Sus manos?

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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