UN MOMENTO CON DIOS
El Valor de Volver a Empezar
1 Crónicas 9
El versículo 1 nos recuerda con crudeza que Judá fue llevado cautivo a Babilonia "por su rebelión". Sin embargo, el capítulo 9 no se queda en el juicio, sino en la restauración. Describe a los primeros habitantes que regresaron a sus posesiones en sus ciudades.
Para nosotros, esto es un
recordatorio de que el fracaso no es el final. Aunque hayamos vivido temporadas
de "exilio" espiritual o emocional debido a nuestras propias
decisiones, Dios siempre abre una puerta para el retorno. Volver a casa
requiere valentía para dejar atrás la comodidad, incluso la del cautiverio y
enfrentar el desafío de reconstruir sobre escombros.
Lo más fascinante de este
capítulo es el nivel de detalle sobre las tareas en el Templo. Se menciona a
los sacerdotes, pero también con gran énfasis a los porteros, los encargados de
los utensilios, los que preparaban la flor de harina e incluso los que cuidaban
de los perfumes.
A los ojos de Dios, no hay
tareas "pequeñas". En el Reino, el que cuida la puerta es tan vital
como el que ofrece el sacrificio. El cronista destaca que estos hombres eran
"hombres valientes" y que estaban en su puesto "por su
fidelidad".
¿Estamos cumpliendo nuestra
función actual, por sencilla que parezca, con la excelencia de quien sirve al
Rey de Reyes?
El versículo 33 menciona a los
cantores que estaban en las cámaras del Templo, exentos de otros servicios
porque "de día y de noche estaban en aquella obra". Esto nos enseña
que la restauración completa de una vida o una nación requiere una atmósfera de
alabanza constante.
La reconstrucción no era solo
poner piedras sobre piedras; era restaurar el ritmo de la adoración. Nuestra
vida se estabiliza cuando nuestra prioridad vuelve a ser Dios, estableciendo
"turnos de guardia" en nuestra mente y corazón para que la gratitud
no cese.
Dios nos ha llamado a ocupar
un puesto específico en Su plan de restauración actual. Ya sea en el liderazgo,
en el servicio práctico o en la intercesión, nuestra presencia es necesaria.
Reconstruir lleva tiempo. Los
que volvieron de Babilonia no encontraron un templo terminado, sino mucho
trabajo por delante. No nos desanimemos si nuestro proceso de restauración
parece lento.
Así como el cronista anotó
nombre por nombre a los que regresaron, Dios conoce nuestro nombre y valora nuestro
esfuerzo por serle fiel tras la crisis.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando
tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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