UN MOMENTO CON DIOS
La tragedia de la
autosuficiencia
1 Crónicas 10
El relato comienza en el fragor de la batalla. Saúl, el hombre que fue elegido por su apariencia imponente y su estatura, se encuentra ahora acorralado, herido y desesperado. Su muerte no fue solo el resultado de una flecha enemiga, sino de un proceso de deterioro espiritual.
Saúl decidió quitarse la vida
para evitar la humillación, un acto final de control en una vida que se le
escapaba de las manos. La reflexión para nosotros es profunda, cuando
intentamos gobernar nuestra vida bajo nuestros propios términos, terminamos
atrapados en las consecuencias de nuestra propia independencia de Dios.
Lo más impactante de este
capítulo no es la descripción de la batalla, las tres razones específicas para
la caída de Saúl:
Su rebelión contra la Palabra:
No guardó lo que Jehová le mandó.
Su consulta a la oscuridad:
Consultó a una pitonisa en lugar de buscar a Dios.
Su falta de fe: No consultó a
Jehová.
Este es un espejo para nuestra
propia vida. La caída de Saúl no comenzó en el monte Gilboa; comenzó en el
momento en que decidió que su opinión era más importante que el mandamiento de
Dios. La verdadera tragedia no es morir en batalla, sino vivir desconectado de
la guía de Dios.
El capítulo cierra con una
nota de esperanza soberana: "Por lo cual [Jehová] le mató, y traspasó el
reino a David hijo de Isaí".
Incluso en el juicio, Dios
está obrando para cumplir Su plan de redención. La muerte de Saúl marcó el fin
de una era basada en el esfuerzo humano y el orgullo, y abrió la puerta al
reinado del "ungido", prefigurando a Cristo. Dios es el dueño de la
historia; cuando un líder falla o una puerta se cierra debido a la
desobediencia, los propósitos de Dios no se detienen, simplemente se mueven
hacia aquellos que tienen un corazón dispuesto.
¿A dónde vamos cuando tenemos
miedo o incertidumbre? Saúl buscó lo oculto; nosotros somos llamados a buscar
la presencia de Dios en oración y Su Palabra.
La Palabra de Dios no es una
carga, es un escudo. Seguir Sus instrucciones nos guarda de los
"flecheros" de la vida que buscan destruirnos en momentos de
vulnerabilidad.
No esperemos a estar en nuestro
propio "monte Gilboa" para buscar a Dios. Entreguémosle hoy el
gobierno de nuestras decisiones, reconociendo que Su sabiduría es superior a nuestro
instinto de supervivencia.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando
tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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