UN MOMENTO CON DIOS
El Legado de un Corazón
Entendido
1 Crónicas 28
El capítulo 28 de 1 Crónicas nos traslada a un escenario de profunda solemnidad. David, el rey conforme al corazón de Dios, está al final de sus días. Sin embargo, no utiliza su último aliento para hablar de sus conquistas militares o su gloria personal, sino para asegurar la continuidad espiritual de su nación y de su hijo, Salomón.
David comienza reuniendo a
todos los líderes de Israel para declarar una verdad fundamental: Dios es quien
elige. Él explica que, aunque su deseo era construir el Templo, Dios seleccionó
a Salomón para esa tarea. La humildad de David al aceptar que sus propios
planes estaban supeditados a la voluntad de Dios es una lección poderosa para
nosotros.
A menudo nos aferramos a
nuestras metas, pero el consejo de David nos invita a entender que el éxito no
consiste en hacer lo que queremos para Dios, sino en hacer lo que Dios quiere
que hagamos.
El consejo más íntimo y
profundo que David le da a su hijo se encuentra en el versículo 9: "Y tú,
Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto
y con ánimo voluntario". David no le pide que sea un gran arquitecto o un
hábil político primero, sino que conozca a Dios.
La palabra "conocer"
implica intimidad, no solo conocimiento intelectual. David advierte que Dios
escudriña los corazones y entiende cada intención de los pensamientos. Este es
un llamado a la autenticidad. Dios no busca siervos obligados por el deber,
sino corazones cautivados por Su amor que le sirven voluntariamente.
Finalmente, David le entrega a
Salomón los planos detallados del Templo, los cuales recibió por inspiración
del Espíritu. Ante la magnitud de la tarea, David le da un mandato de acción:
"Esfuérzate, y pon manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová
Dios, mi Dios, estará contigo".
David le recuerda a su hijo (y
a nosotros hoy) que tener los planos y el conocimiento no es suficiente; se
requiere valentía para ejecutar el propósito de Dios. La seguridad de Salomón
no debía radicar en su propia capacidad, sino en la fidelidad de Dios, quien
prometió no dejarlo ni desampararlo hasta terminar la obra.
El legado de David no fue solo
un reino próspero, sino un mapa espiritual para el éxito, conocer a Dios, servirle
con sinceridad y actuar con valentía bajo Su dirección.
¿Estamos buscando conocer a
Dios con esa misma profundidad, o solo estamos cumpliendo con tareas externas?
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando
tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi
corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que
me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

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