jueves, 21 de mayo de 2026

Un... La bendición de organizar nuestra vida en Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Bendición de Organizar nuestra vida en Dios

 

 2 Crónicas 31

 

Tras la gran celebración de la Pascua, el rey Ezequías entendió que el entusiasmo emocional debía transformarse en una estructura sólida y sostenible. No bastaba con "sentir" a Dios; era necesario organizar la vida para Dios.

El capítulo comienza con un acto de limpieza radical: el pueblo salió a destruir los ídolos. El avivamiento que no produce un cambio en nuestro entorno es solo un espejismo. Ezequías no se detuvo en la fiesta; él estableció turnos para los sacerdotes y organizó las responsabilidades del Templo.

A veces, nuestras vidas espirituales son caóticas porque dependen de cómo nos sentimos hoy. El ejemplo de Ezequías nos desafía a crear disciplinas y hábitos. La verdadera espiritualidad tiene pies y manos, se ve en cómo organizamos nuestro tiempo, nuestras prioridades y nuestro servicio a los demás.

Ezequías dio el primer paso aportando de sus propios bienes, y luego pidió al pueblo que hiciera lo mismo. La respuesta fue un desbordamiento de generosidad. Se formaron "montones" de ofrendas, tanto que los sacerdotes se asombraron.

Este pasaje revela un principio vital, cuando el corazón está bien con Dios, la mano se abre con alegría. El diezmo y las ofrendas en este capítulo no aparecen como una ley pesada, sino como una celebración de la provisión divina. El pueblo dio tanto porque reconoció que todo lo que tenían venía de Jehová.

¿Es nuestra generosidad una respuesta de gratitud o un cumplimiento religioso?

El capítulo cierra con un resumen poderoso sobre la gestión de Ezequías: "En todo cuanto emprendió... lo hizo de todo corazón, y fue prosperado". Ezequías no hizo las cosas "a medias". Buscó la excelencia en la administración de los recursos y en el cuidado de los ministros de Dios.

La prosperidad de Ezequías no fue un golpe de suerte; fue la consecuencia de un corazón que buscaba glorificar a Dios en los detalles administrativos tanto como en los cánticos de alabanza. Dios se agrada cuando ponemos nuestro "todo corazón" en las tareas que parecen rutinarias o administrativas.

Dios nos invita a no quedarnos solo con la emoción de Su presencia, sino a organizar nuestra vida de tal manera que Él sea el centro de nuestros recursos y de nuestro tiempo. Cuando ponemos en orden nuestras prioridades, Dios se encarga de que la abundancia (espiritual y material) fluya para Su gloria.

Dio Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

s les bendiga abundantemente.

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