UN MOMENTO CON DIOS
La Bendición de Organizar
nuestra vida en Dios
2 Crónicas 31
Tras la gran celebración de la Pascua, el rey Ezequías entendió que el entusiasmo emocional debía transformarse en una estructura sólida y sostenible. No bastaba con "sentir" a Dios; era necesario organizar la vida para Dios.
El capítulo comienza con un
acto de limpieza radical: el pueblo salió a destruir los ídolos. El avivamiento
que no produce un cambio en nuestro entorno es solo un espejismo. Ezequías no
se detuvo en la fiesta; él estableció turnos para los sacerdotes y organizó las
responsabilidades del Templo.
A veces, nuestras vidas
espirituales son caóticas porque dependen de cómo nos sentimos hoy. El ejemplo
de Ezequías nos desafía a crear disciplinas y hábitos. La verdadera
espiritualidad tiene pies y manos, se ve en cómo organizamos nuestro tiempo,
nuestras prioridades y nuestro servicio a los demás.
Ezequías dio el primer paso
aportando de sus propios bienes, y luego pidió al pueblo que hiciera lo mismo.
La respuesta fue un desbordamiento de generosidad. Se formaron
"montones" de ofrendas, tanto que los sacerdotes se asombraron.
Este pasaje revela un
principio vital, cuando el corazón está bien con Dios, la mano se abre con
alegría. El diezmo y las ofrendas en este capítulo no aparecen como una ley
pesada, sino como una celebración de la provisión divina. El pueblo dio tanto
porque reconoció que todo lo que tenían venía de Jehová.
¿Es nuestra generosidad una
respuesta de gratitud o un cumplimiento religioso?
El capítulo cierra con un
resumen poderoso sobre la gestión de Ezequías: "En todo cuanto
emprendió... lo hizo de todo corazón, y fue prosperado". Ezequías no hizo
las cosas "a medias". Buscó la excelencia en la administración de los
recursos y en el cuidado de los ministros de Dios.
La prosperidad de Ezequías no
fue un golpe de suerte; fue la consecuencia de un corazón que buscaba
glorificar a Dios en los detalles administrativos tanto como en los cánticos de
alabanza. Dios se agrada cuando ponemos nuestro "todo corazón" en las
tareas que parecen rutinarias o administrativas.
Dios nos invita a no quedarnos
solo con la emoción de Su presencia, sino a organizar nuestra vida de tal
manera que Él sea el centro de nuestros recursos y de nuestro tiempo. Cuando
ponemos en orden nuestras prioridades, Dios se encarga de que la abundancia
(espiritual y material) fluya para Su gloria.
Dio Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración
entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me
arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida
hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí
por siempre. Amén.
s les bendiga abundantemente.

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