domingo, 24 de mayo de 2026

Un momento... La estrategia del enemigo

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Estrategia del enemigo

 

Esdras 4

 

Cuando decidimos levantarnos para edificar algo para Dios, ya sea nuestra vida espiritual, nuestra familia, un ministerio o un nuevo comienzo, la oposición no tardará en llamar a nuestra puerta. El capítulo 4 de Esdras nos muestra una cruda realidad, el progreso espiritual siempre despierta la resistencia del enemigo. El pueblo de Israel había regresado con entusiasmo, pero el territorio no estaba vacío; estaba habitado por adversarios decididos a detener la obra.

La estrategia de los enemigos en este pasaje es astuta y nos deja grandes advertencias para el día de hoy.

Los enemigos se acercaron a Zorobabel diciendo: «Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios». No venían con espadas, sino con sonrisas. Intentaron infiltrarse para corromper la obra desde adentro. Zorobabel demostró un gran discernimiento al responder con un "no" rotundo.

No todo el que se nos acerca con buenas palabras comparte nuestra visión o nuestros valores espirituales. Debemos pedirle a Dios discernimiento para notar la diferencia entre una ayuda genuina y una distracción peligrosa.

Cuando el engaño falló, los enemigos cambiaron de táctica. El texto dice que «debilitaron las manos del pueblo... y los atemorizaron para que no edificaran». El desánimo es el arma favorita del enemigo. No necesita destruirnos si logra convencernos de que bajemos los brazos y dejemos de intentar.

Finalmente, los opositores escribieron cartas al rey de Persia llenas de mentiras y exageraciones, logrando que la obra se detuviera por la fuerza. A veces, la oposición usará estructuras, chismes o acusaciones falsas para frenar nuestro avance. Parecía que los enemigos habían ganado y que el templo quedaría a medias.

Esdras 4 nos enseña que las pausas en la vida no significan que Dios haya sido derrotado. La construcción se detuvo temporalmente, pero los planes de Dios seguían en pie.

Si sentimos que la oposición, las críticas o el desánimo han bloqueado nuestro camino, no nos rindamos. La última palabra no la tienen nuestros adversarios, la tiene el Señor.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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