UN MOMENTO CON DIOS
Dios peleará por nosotros
Nehemías 4. 20
Una de las tensiones más comunes de la vida de fe: toda gran obra de Dios despierta oposición. Al comenzar la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, Nehemías y el pueblo no encontraron aplausos, sino las burlas y amenazas de Sanbalat y Tobías. El enemigo odia el progreso espiritual y siempre intentará detenerlo usando el desánimo, la burla o el miedo.
Ante los ataques, la respuesta
de Nehemías nos regala una estrategia maestra para enfrentar los momentos en
que todo parece ponerse en nuestra contra.
En primer lugar, Nehemías
recurrió a la oración inmediata. No gastó energía discutiendo con sus críticos
ni intentando defenderse solo; llevó todo directamente ante el tribunal de
Dios. En vez de alimentar el conflicto humano, reconoció que su verdadera fortaleza
venía del cielo. Cuando la crítica o la dificultad te asedien, que tu primera
reacción sea hablar con el Padre antes que reaccionar con rabia.
En segundo lugar, el pueblo
demostró un enfoque inquebrantable. El versículo 6 dice una frase preciosa:
"Edificamos, pues, el muro... porque el pueblo tuvo ánimo para
trabajar".
La mejor respuesta a la
oposición es mantener las manos en la obra. Si nos detenemos a escuchar cada
piedra que nos lanzan, nunca terminaremos el muro que Dios nos mandó a
levantar.
Por último, Nehemías
implementó la vigilancia activa. Organizó al pueblo para que trabajaran con una
mano en la herramienta y la otra en la espada. No descuidaron la fe ni tampoco
la acción práctica.
"Nuestro Dios peleará por
nosotros" (v. 20), les recordaba Nehemías, pero al mismo tiempo mantenían
las guardias día y noche.
Este capítulo nos desafía a
evaluar cómo reaccionamos cuando los planes se complican, cuando la fatiga
acecha o cuando personas a nuestro alrededor intentan hacernos dudar. La
oposición no es una señal de que estamos en el camino equivocado; muchas veces,
es la prueba de que estamos haciendo exactamente lo que Dios nos pidió. Mantengamos
nuestra espada (la Palabra) a mano, nuestra mirada en el Señor y no bajemos del
muro.
Dios les bendiga abundantemente.
Si estás alejado o si nunca
antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de
mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo
como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario