UN MOMENTO CON DIOS
El Dios que Despierta el
Espíritu
Esdras 1
Setenta años de cautiverio parecían el fin de la historia de Israel, pero el capítulo 1 nos recuerda una verdad central: Dios nunca olvida sus promesas, y Su soberanía no conoce fronteras.
Lo más asombroso de este
relato es cómo opera Dios. No utiliza un milagro espectacular en la naturaleza,
sino que actúa directamente en el corazón humano. El texto dice que el Señor
«despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia». Ciro ni siquiera conocía
formalmente al Dios de Israel, pero su corazón estaba en las manos del Creador.
Esto nos enseña que Dios puede mover los hilos de la historia y utilizar a las
personas más inesperadas para cumplir Sus propósitos. Si Dios puede inclinar el
corazón del emperador más poderoso de la época, ciertamente tiene el control de
las circunstancias que hoy te preocupan.
Dios cumplió la profecía dada
a Jeremías al pie de la letra. Su reloj nunca se atrasa. Aunque experimentes
temporadas de desierto o silencio, los planes de Dios para tu vida siguen en
marcha y se manifestarán en el tiempo perfecto.
Dios no solo despertó a Ciro;
también despertó el espíritu del remanente (los jefes de familia, sacerdotes y
levitas) para regresar y edificar. Salir de Babilonia implicaba dejar la
comodidad de lo conocido para emprender un viaje largo y reconstruir desde las
ruinas. A veces, la bendición requiere que te incomodes y des un paso de fe.
Los vecinos de los exiliados
los apoyaron con plata, oro y bienes. Dios no solo abre puertas, sino que
financia Sus proyectos. Lo que Él te llama a edificar, Él mismo lo respaldará.
Esdras 1 nos desafía a salir
de nuestra propia apatía espiritual. ¿Qué áreas de nuestra vida han estado en
"exilio" o dormidas? Hoy es un buen día para pedirle al Señor que
sople vida sobre nosotros.
La fidelidad de Dios no
depende de nuestras circunstancias. Dios vas delante de nosotros y proveerá
todo lo necesario para nosotros.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando
tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me
arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida
hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí
por siempre. Amén.

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