UN MOMENTO CON DIOS
La seducción y el compromiso
espiritual.
Números 25
A menudo, nuestras mayores caídas no ocurren en medio de la crisis, sino en los momentos de aparente calma o "descanso". Cuando bajamos la guardia, las distracciones del mundo simbolizadas por las hijas de Moab se vuelven más atractivas que la santidad de Dios.
Lo que comenzó como una
atracción física terminó en una catástrofe espiritual. Las mujeres moabitas
invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo "comió, y
se inclinó a sus dioses". Israel se unió a Baal-peor.
El pecado rara vez se detiene
en el primer paso. La transgresión moral suele ser la puerta de entrada a la
apostasía espiritual. Cuando comprometemos nuestros valores éticos, nuestra
devoción a Dios es la siguiente en caer.
La ira de Dios se encendió,
resultando en una mortandad que cobró la vida de 24.000 personas.
En medio del dolor, un
príncipe de Israel, Zimri, tuvo el atrevimiento de llevar a una mujer madianita
a su tienda a la vista de todos.
Aquí surge la figura de
Finees, hijo del sacerdote Eleazar. Lleno de un "celo santo", ejecutó
el juicio de Dios de manera inmediata. Su acción no fue un acto de violencia
gratuita, sino un acto de amor desesperado por la santidad de su nación.
Gracias a su intervención, la plaga se detuvo.
El apóstol Pablo menciona este
evento en 1 Corintios 10 como una advertencia para nosotros. El mundo moderno
no siempre nos pide que nos arrodillemos ante una estatua de Baal, pero sí nos
invita constantemente a adoptar valores que contradicen nuestra fe. Tolerar el
"pequeño" pecado. Pensar que nuestras relaciones o hábitos privados
no afectan nuestra vida espiritual.
Dios les bendiga
abundantemente.

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