viernes, 27 de febrero de 2026

Un momento... El Dios que abre camino

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Dios que abre camino

 

Deuteronomio 2. 26 - 37

 

En el capítulo 2 de Deuteronomio, encontramos al pueblo de Israel en un momento de transición crítica. Tras años de dar vueltas por el desierto, Dios finalmente les da una orden clara: "Levantaos, partid y pasad el arroyo de Arnón" (v. 24). Pero el camino no estaba despejado; se interponía Sehón, rey de Hesbón, un obstáculo que parecía insuperable.

Este pasaje no es solo una crónica de guerra antigua; es un mapa espiritual sobre cómo Dios gestiona nuestras batallas y vence a nuestros enemigos.

Antes de que Israel lanzara la primera flecha, Dios ya había entregado a Sehón en sus manos. Dice el versículo 24: "Mira, he entregado en tu mano a Sehón... comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él".

A menudo, nos desgastamos tratando de "convencer" a Dios de que nos ayude a ganar, cuando la realidad bíblica es que Él es quien nos invita a Su victoria. Nuestra responsabilidad no es fabricar el triunfo, sino caminar en la obediencia necesaria para reclamar lo que Él ya ha decretado en el ámbito espiritual.

Un detalle intrigante en el versículo 30 es que Dios "endureció el espíritu" de Sehón para que no dejara pasar a Israel. Esto nos enseña una verdad profunda: Incluso la resistencia de nuestros enemigos está bajo la soberanía de Dios.

A veces, cuando un problema se pone "más difícil" o alguien se cierra por completo a ayudarnos, no es necesariamente una señal de derrota. Puede ser que Dios esté preparando el escenario para una victoria total y definitiva, donde no quede duda de que fue Su mano la que operó y no nuestra diplomacia humana.

El resultado de confiar en el tiempo y la estrategia de Dios fue una victoria absoluta. Israel no solo sobrevivió al encuentro, sino que tomó posesión de la tierra.

Dios no solo quiere que "aguantemos" a nuestros enemigos (ya sean deudas, enfermedades, conflictos familiares o gigantes espirituales); Él quiere que poseamos el territorio que ese enemigo estaba ocupando. Donde antes había miedo, Dios quiere establecer Su paz.

No nos adelantemos, ni nos atrasemos, Israel tuvo que esperar la orden divina para pelear.

No temamos al "No": Si las puertas se cierran (como Sehón cerró el paso), confiemos en que Dios está forzando un desenlace a nuestro favor.

Caminemos en fe, la victoria se manifestó cuando Israel se puso en marcha.

Dios no ha cambiado. El mismo Dios que entregó a Sehón es el que hoy pelea por nosotros. Nuestra parte es levantarnos, cruzar el arroyo y confiar en que el Señor ya ha inclinado la balanza a nuestro favor.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario