UN MOMENTO CON DIOS
El Peligro del Fuego Extraño
«Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó.» (Levítico 10. 1)
La historia de Nadab y Abiú es
uno de los episodios más sobrios y directos de las Escrituras. En un momento de
aparente celebración por la inauguración del sacerdocio, estos dos hombres,
quienes habían visto la gloria de Dios de cerca decidieron presentar un
"fuego extraño". La respuesta fue inmediata: fuego salió de la
presencia de Dios y los consumió.
El pecado de los hijos de
Aarón no fue el ateísmo, sino la presunción. Ellos no estaban adorando a otro
dios; estaban adorando al Dios verdadero, pero a su propia manera. A menudo,
caemos en el error de creer que nuestras buenas intenciones pueden sustituir
las instrucciones claras de Dios. El "fuego extraño" representa
cualquier esfuerzo humano que intenta reemplazar la voluntad revelada de Dios
por la comodidad, la creatividad mal enfocada o la autosuficiencia.
El versículo 3 contiene una de
las verdades más solemnes de la Biblia: «En los que a mí se acercan me
santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado». Dios nos
enseña aquí que la cercanía a Él no otorga privilegios para la desobediencia,
sino que aumenta nuestra responsabilidad. Cuanto más cerca estamos del altar,
más cuidado debemos tener con el estado de nuestro corazón. Dios no es un
objeto que podamos manipular a nuestro antojo; Él es un fuego consumidor que
exige reverencia.
En nuestra vida espiritual,
podemos intentar encender "fuegos" propios: entusiasmo emocional sin
base bíblica, activismo religioso para ser vistos, o rituales vacíos que
carecen de obediencia real. El fuego que Dios acepta es aquel que Él mismo ha
encendido a través de Su Espíritu y Su Palabra. Cualquier otra llama, por
brillante que parezca, es extraña ante Su presencia.
¿Estamos ofreciendo a Dios lo
que Él nos ha pedido, o lo que a nosotros nos parece más fácil o llamativo? La
verdadera adoración no se trata de nuestra "autenticidad" entendida
como hacer lo que sentimos, sino de nuestra fidelidad a Quien nos llamó. Hoy es
un día para apagar cualquier "fuego extraño" de orgullo o
desobediencia y permitir que sea la santidad de Dios la que guíe nuestro
servicio.
Dios les bendiga
abundantemente.

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