UN MOMENTO CON DIOS
¿Qué ven nuestros ojos? El
lente de la fe
En Números 13, doce hombres recorren la misma tierra, ven los mismos frutos y enfrentan a los mismos gigantes. Sin embargo, regresan con dos versiones de la realidad totalmente opuestas. Diez de ellos trajeron un "mal informe", mientras que Josué y Caleb trajeron un mensaje de victoria.
La diferencia no estaba en la
vista, sino en la perspectiva. Los diez espías se enfocaron en los obstáculos:
las ciudades eran fortificadas y los hijos de Anac eran gigantes. Al compararse
con ellos, se sintieron como "langostas". Su error fue poner a Dios
detrás de los problemas. En cambio, Josué y Caleb pusieron a Dios delante de
las dificultades. Para ellos, los gigantes no eran una amenaza, sino "pan
para nosotros" porque Jehová estaba de su lado.
El reporte de los diez espías
fue contagioso y destructivo. La incredulidad tiene una característica
peligrosa: exagera el problema y olvida las promesas. Estos hombres olvidaron
las diez plagas de Egipto, la apertura del Mar Rojo y el maná diario. Al
enfocarse solo en lo que sus ojos físicos veían, le quitaron el poder a Dios en
su narrativa.
A menudo, nosotros actuamos
como esos diez espías. Miramos la cuenta bancaria, el diagnóstico médico o la
crisis familiar y concluimos: "No podremos". Pero la fe no ignora la
realidad de los gigantes; simplemente reconoce que Dios es más alto que
cualquier gigante.
Más adelante, Dios dice que
Caleb tenía un "espíritu diferente". Ese espíritu era la confianza
absoluta en la fidelidad de Dios. Mientras los demás buscaban razones para
retroceder, Josué y Caleb buscaban razones para obedecer. Ellos entendieron que
la Tierra Prometida no era un premio por su fuerza, sino un regalo por la
gracia de Dios.
¿Con qué lente estamos mirando
nuestros desafíos hoy?
El lente de la langosta: Nos
vemos pequeños, incapaces y destinados al fracaso.
El lente de la fe: Vemos los
obstáculos como oportunidades para que Dios manifieste Su gloria.

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