lunes, 2 de febrero de 2026

Un momento... Ante Sus ojos no hay secretos

 


UN MOMENTO CON DIOS

Ante Sus Ojos no hay Secretos

 

«Si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere oculto a los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se deben hacer, y fueren culpables...»  (Levítico 4. 13)

 

El libro de Levítico a menudo nos parece un manual técnico de rituales antiguos, pero en su esencia, es un espejo de la realidad humana y la santidad divina. El capítulo 4 introduce el sacrificio por el pecado por yerro, es decir, aquel que se comete sin intención o por ignorancia. El versículo 13 es contundente: aunque el pecado esté «oculto a los ojos del pueblo», no está oculto a los ojos de Dios.

A veces pensamos que si no somos conscientes de una falta, o si nadie nos vio cometerla, el impacto del pecado desaparece. Sin embargo, Levítico nos enseña que la verdad no depende de nuestra percepción. Podemos caminar meses o años ignorando una actitud egoísta, una palabra hiriente o una omisión de justicia, pero para Dios, el orden moral ha sido alterado. El pecado "inadvertido" sigue siendo pecado porque daña nuestra relación con el Creador y con los demás.

La culpabilidad no es una emoción, es un estado. El texto dice que, aunque el error esté oculto, ellos «fueren culpables». Esto nos confronta con una realidad incómoda: la culpa ante Dios no es solo un sentimiento de remordimiento en el estómago; es una condición legal y espiritual. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Dios, en su amor, no ignora el pecado bajo la alfombra de la ignorancia, sino que señala la necesidad de restauración.

Lo hermoso de este pasaje es que no termina en la acusación, sino en la provisión. Si Dios hace evidente lo oculto, es para sanarlo. En el antiguo Israel, se presentaba un sacrificio; hoy, tenemos a Cristo. Él es quien ilumina las zonas oscuras de nuestro corazón no para condenarnos, sino para que, al hacerse consciente el error, podamos acudir al arrepentimiento.

¿Hay áreas de nuestra vida que hemos justificado bajo el "nadie se entera" o el "no fue mi intención"? Hoy es un día para pedirle al Espíritu Santo que traiga luz sobre los errores ocultos. La libertad verdadera no nace de esconder nuestras faltas, sino de exponerlas ante Aquel que ya pagó el precio por ellas.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario