martes, 3 de febrero de 2026

Un momento... La integridad ante el Dios de la verdad

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Integridad ante el Dios de la Verdad

 

«Si alguien peca y comete una falta contra el Señor al engañar a su prójimo... ya sea por robo o por haber extorsionado a su prójimo... deberá restituir íntegramente lo que defraudó».  (Levítico 6.1 – 5) (Paráfrasis)

 

A menudo cometemos el error de separar nuestra vida espiritual de nuestra vida ética o financiera. Pensamos que lo que hacemos en el mercado, en la oficina o en los negocios no tiene nada que ver con nuestra adoración en el templo. Sin embargo, Levítico 6 rompe esa división de manera radical.

El texto comienza con una declaración asombrosa: si alguien engaña a su prójimo en un depósito, en un robo o en una extorsión, está cometiendo una «falta contra el Señor». Dios se toma el fraude de manera personal. ¿Por qué? Porque cada ser humano es imagen de Dios. Cuando engañamos a alguien para obtener una ganancia injusta, estamos despreciando la soberanía de Dios como nuestro Proveedor y estamos pisoteando la dignidad de nuestro hermano. Para Dios, no existe tal cosa como un "pecado financiero" que no sea también un pecado espiritual.

El pasaje detalla varias formas de falta de integridad: negar un depósito, retener algo perdido o usar el juramento en falso. El engaño suele nacer de la codicia y del miedo. Creemos que, para prosperar, necesitamos una "ventaja" aunque sea deshonesta. Pero el fraude es como un veneno que corroe el alma de quien lo practica; construye una casa sobre arena que, tarde o temprano, se derrumbará ante la justicia divina.

Dios no se conforma con una disculpa vacía. Levítico 6. 5 exige que el defraudador devuelva el total de lo robado y añada una quinta parte adicional. El arrepentimiento bíblico es práctico. No basta con decir "lo siento" en la oración dominical; la santidad exige que arreglemos las cuentas con aquellos a quienes hemos perjudicado. La restitución es la prueba de que valoramos más nuestra integridad y nuestra relación con Dios que el dinero mal habido.

La honestidad es una de las formas más altas de adoración. Hoy, el mundo busca atajos y promueve la viveza criolla o el engaño sutil para "salir adelante". Como hijos de Dios, nuestra llamada es distinta. Nuestra palabra debe ser firme y nuestro trato, justo.

¿Hay algún asunto pendiente en nuestras finanzas que requieran corrección? La paz de una conciencia limpia vale mucho más que cualquier tesoro acumulado mediante el engaño.

Dios les bendiga abundantemente.

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