miércoles, 25 de febrero de 2026

Un momento... La importancia de registrar las victorias

 


UN MOMENTO CON DIOS

 La Importancia de Registrar las Victorias

 

Moisés escribió las jornadas en el desierto "por mandato de Jehová". Dios quería que el pueblo tuviera un registro tangible de dónde habían estado. En nuestra vida espiritual, tendemos a olvidar los milagros del pasado cuando enfrentamos las crisis del presente.

El capítulo 33 nos invita a llevar nuestro propio "diario de jornadas". Recordar que Dios nos sacó de "Ramsés" (nuestro Egipto personal) nos da la fe necesaria para creer que nos introducirá en la Tierra Prometida. Nuestra historia con Dios tiene nombres y lugares específicos; no la olvidemos.

La lista menciona 42 estaciones. Algunas fueron lugares de bendición, como Elim (con sus doce fuentes de agua y setenta palmeras), y otras fueron lugares de rebelión y juicio. Lo fascinante es que, independientemente de lo que sucedió en cada parada, la nube de Dios siempre se movió.

Ninguna etapa de nuestra vida es permanente. Si estamos en un "Elim" de bendición, disfrutémoslo, pero preparémonos para seguir. Si estamos en un desierto seco, cobremos ánimo, es solo una estación. Dios no nos llamó a vivir en el desierto, sino a pasar por él para ser transformado.

Hacia el final del capítulo (v. 50-56), Dios da una instrucción drástica: al entrar en la tierra, deben echar a todos los habitantes y destruir sus ídolos de piedra y metal. No podían heredar la bendición cargando con la contaminación del pasado.

Para poseer las promesas de Dios, no basta con "llegar"; hay que "limpiar". A menudo queremos la paz de Canaán mientras conservamos los ídolos de nuestro antiguo estilo de vida. La herencia requiere una ruptura total con aquello que nos alejó de Dios.

El recorrido de Números 33 simboliza el proceso de santificación. Salir de Egipto (la salvación) ocurre en un día, pero sacar a Egipto del corazón del pueblo tomó cuarenta años.

Cada parada en el desierto tuvo un propósito:

Eliminar la dependencia humana, aprender que el maná viene del cielo, no de la tierra.

Probar el carácter, ver qué hay en el corazón cuando el agua escasea.

Establecer la identidad, dejar de ser esclavos para ser un ejército de sacerdotes.

Nuestra vida hoy es una de esas "jornadas". Quizás nos sentimos estancado en un lugar cuyo nombre ni siquiera nos gusta, pero recordemos que Dios está dictando el diario de nuestra vida. Él conoce la siguiente parada y tiene el poder para hacernos cruzar el Jordán.

Confiemos en el Guía, aunque el camino parezca largo.

Dios les bendiga abundantemente.

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