UN MOMENTO CON DIOS
La Importancia de Registrar las Victorias
Moisés escribió las jornadas en el desierto "por mandato de Jehová". Dios quería que el pueblo tuviera un registro tangible de dónde habían estado. En nuestra vida espiritual, tendemos a olvidar los milagros del pasado cuando enfrentamos las crisis del presente.
El capítulo 33 nos invita a
llevar nuestro propio "diario de jornadas". Recordar que Dios nos
sacó de "Ramsés" (nuestro Egipto personal) nos da la fe necesaria
para creer que nos introducirá en la Tierra Prometida. Nuestra historia con
Dios tiene nombres y lugares específicos; no la olvidemos.
La lista menciona 42
estaciones. Algunas fueron lugares de bendición, como Elim (con sus doce
fuentes de agua y setenta palmeras), y otras fueron lugares de rebelión y
juicio. Lo fascinante es que, independientemente de lo que sucedió en cada
parada, la nube de Dios siempre se movió.
Ninguna etapa de nuestra vida
es permanente. Si estamos en un "Elim" de bendición, disfrutémoslo,
pero preparémonos para seguir. Si estamos en un desierto seco, cobremos ánimo,
es solo una estación. Dios no nos llamó a vivir en el desierto, sino a pasar
por él para ser transformado.
Hacia el final del capítulo
(v. 50-56), Dios da una instrucción drástica: al entrar en la tierra, deben
echar a todos los habitantes y destruir sus ídolos de piedra y metal. No podían
heredar la bendición cargando con la contaminación del pasado.
Para poseer las promesas de
Dios, no basta con "llegar"; hay que "limpiar". A menudo
queremos la paz de Canaán mientras conservamos los ídolos de nuestro antiguo
estilo de vida. La herencia requiere una ruptura total con aquello que nos
alejó de Dios.
El recorrido de Números 33
simboliza el proceso de santificación. Salir de Egipto (la salvación) ocurre en
un día, pero sacar a Egipto del corazón del pueblo tomó cuarenta años.
Cada parada en el desierto
tuvo un propósito:
Eliminar la dependencia humana,
aprender que el maná viene del cielo, no de la tierra.
Probar el carácter, ver qué
hay en el corazón cuando el agua escasea.
Establecer la identidad, dejar
de ser esclavos para ser un ejército de sacerdotes.
Nuestra vida hoy es una de
esas "jornadas". Quizás nos sentimos estancado en un lugar cuyo
nombre ni siquiera nos gusta, pero recordemos que Dios está dictando el diario
de nuestra vida. Él conoce la siguiente parada y tiene el poder para hacernos
cruzar el Jordán.
Confiemos en el Guía, aunque
el camino parezca largo.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario