miércoles, 18 de febrero de 2026

Un momento... El peligro de mirar con los ojos de la carne

 


UN MOMENTO CON DIOS

El peligro de mirar con los ojos de la carne

 

Números 14. 1 - 12

 

El capítulo 14 de Números representa uno de los momentos más tristes en la historia de Israel. Tras el informe de los doce espías, el pueblo se encuentra ante una encrucijada: confiar en la promesa de Dios o ceder al pánico. Lamentablemente, eligieron el miedo, y las consecuencias resonaron por cuarenta años.

La rebelión no comenzó con una espada, sino con una queja. El pueblo lloró toda la noche, deseando haber muerto en Egipto. Es fascinante y aterrador cómo el miedo tiene el poder de reescribir nuestro pasado. De repente, la esclavitud en Egipto les parecía "mejor" que el desafío de la Tierra Prometida.

Cuando permitimos que la queja domine nuestra boca, perdemos de vista las victorias que Dios ya nos ha dado. El murmullo es el lenguaje de la incredulidad.

En medio del caos, solo dos voces se mantuvieron firmes: Josué y Caleb. Su argumento no era que los gigantes no existieran, sino que Dios era más grande. Ellos dijeron: "Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra".

La diferencia entre los diez espías y estos dos no fue la realidad que vieron, sino el lente con el que la miraron. Mientras el pueblo veía obstáculos, Josué y Caleb veían una oportunidad para que Dios se glorificara.

Dios es tardo para la ira y grande en misericordia, pero Él toma en serio nuestras palabras. El pueblo confesó: "¿Por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada?". Dios les respondió con la misma moneda: se les concedería exactamente lo que confesaron. No entrarían a la tierra.

Es un recordatorio sobrio de que la incredulidad nos estanca. Dios no los castigó por no ser lo suficientemente fuertes, sino por no creer que Él era lo suficientemente fuerte.

A menudo nos encontramos frente a nuestros propios "gigantes" (problemas financieros, crisis familiares o miedos personales). En esos momentos, tenemos dos opciones:

Enfocarnos en el tamaño del gigante: Lo que produce parálisis y deseo de retroceder.

Enfocarnos en la fidelidad de Dios: Lo que produce la valentía necesaria para poseer la bendición.

Está en nosotros mirar con los ojos de la fe o mirar con los ojos de nuestra carne.

Dios les bendiga abundantemente

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