UN MOMENTO CON DIOS
La generosidad que Dios registra
"Y los príncipes de Israel, los jefes de las casas de sus padres... ofrecieron sus ofrendas delante de Jehová: seis carros cubiertos y doce bueyes..." (Números 7. 2 - 3)
Números 7 es el capítulo más largo
de este libro y uno de los más extensos de la Biblia. Al leerlo, notamos algo
curioso: se repite exactamente la misma lista de ofrendas doce veces, una por
cada príncipe de las tribus de Israel. Humanamente, podríamos pensar que un
solo resumen habría bastado, pero Dios decidió detallar cada nombre y cada
regalo.
Esto nos enseña una verdad
reconfortante: Dios no recibe nuestras ofrendas al por mayor. Él no ve una
"masa de donantes"; Él ve el esfuerzo individual, el corazón de cada
persona y el sacrificio específico de cada familia. Para el Señor, nuestra
ofrenda, ya sea tiempo, talento o recursos, no se pierde en la multitud; Él la
registra con nombre y apellido.
Los príncipes no trajeron solo
oro y plata; trajeron carros y bueyes. ¿Por qué? Porque el Tabernáculo era una
estructura móvil que debía ser transportada por el desierto.
Nuestra ofrenda al Señor hoy
tiene el mismo propósito: facilitar el avance del Reino. Cuando ofrendamos,
estamos proveyendo los "carros y bueyes" para que el mensaje de Dios
se mueva. No es un pago por servicios espirituales, sino una inversión en la
logística de la evangelización. Nuestra generosidad permite que la presencia de
Dios sea llevada a aquellos que aún están lejos.
Aunque cada tribu tenía
diferentes tamaños y capacidades, todos los príncipes trajeron la misma
ofrenda. Esto establecía un nivel de igualdad ante el altar. Nadie podía
jactarse de haber dado más, y nadie debía avergonzarse.
En el Reino de Dios, la
"cantidad" no se mide por el valor de mercado, sino por la proporción
del corazón. Como la viuda de las dos monedas, lo que Dios valora es la
disposición de entregar lo mejor de lo que tenemos. Los príncipes dieron con
alegría y de forma voluntaria, marcando el ritmo para el resto del pueblo.
¿Cómo estamos entregando nuestra
ofrenda al Señor? A veces damos "lo que sobra" o damos por
compromiso. Números 7 nos desafía a dar con planificación y honra. Dios se
deleita en los detalles de nuestra generosidad. Él está atento al momento en
que decidimos separar lo mejor para Su obra. Recordemos: nuestro servicio y nuestra
entrega nunca pasan desapercibidos ante Su trono.
Dios les bendiga
abundantemente.

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