jueves, 12 de febrero de 2026

Un momento... El Dios del orden y la identidad

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Dios del orden y la identidad

 

"Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres..." (Números 1. 2)

 

A menudo, el libro de Números se salta en la lectura bíblica porque parece una lista interminable de estadísticas. Sin embargo, el capítulo 1 establece una verdad teológica fundamental: Dios no bendice el caos, Dios bendice el orden.

El nombre del libro en hebreo es Bemidbar, que significa "En el desierto". En medio de la nada, donde todo parece incierto y hostil, Dios decide organizar a Su pueblo. El censo no era un ejercicio de vanidad para Moisés, sino una estrategia divina para dar identidad y propósito a una multitud que acababa de escapar de la esclavitud.

¿Qué significaba este conteo para el Israelita común? Significaba tres cosas vitales:

Reconocimiento Individual: Al contar "por sus nombres", Dios les decía que ya no eran una masa de esclavos anónimos en Egipto. Cada hombre de más de veinte años tenía un nombre, una familia y un lugar específico en el plan de Dios.

Preparación para la Conquista: El censo se enfocaba en aquellos "que podían salir a la guerra". Dios estaba formando un ejército. La vida cristiana no es un paseo por el desierto; es un avance estratégico. Para poseer la promesa, primero hay que saber con quién se cuenta y estar organizados.

La Centralidad de la Presencia: Al final del capítulo, vemos que los Levitas no fueron contados con el ejército. Su función era rodear el Tabernáculo. Esto enseñaba al pueblo que, aunque la organización militar era necesaria, la prioridad absoluta era proteger la santidad de la presencia de Dios en el centro del campamento.

En el Nuevo Testamento, Jesús dice que el buen pastor "a sus ovejas llama por nombre" (Juan 10. 3). Números 1 es el eco antiguo de esa promesa. En el vasto "desierto" de este mundo, es fácil sentirse como una cifra estadística más o un perfil en una base de datos. Pero para Dios, tú eres una pieza clave en Su formación.

La organización que vemos en este capítulo nos desafía a poner orden en nuestra propia vida espiritual. Dios quiere usarnos, pero requiere que estemos "en lista", dispuestos a servir y ubicados en el lugar donde Él nos ha asignado.

¿Nos sentimos perdidos en la multitud? Recordemos que Dios ordenó un censo en el desierto para que nadie se sintiera invisible. Nuestra vida tiene un lugar específico en el "campamento" de Dios. No somos un accidente; somos hijos amados llamados por nombre para una misión específica.

Dios les bendiga abundantemente.

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