UN MOMENTO CON DIOS
Los sueños de Dios
El relato de Génesis 37 del 1 al 17 nos introduce en la historia de José, un joven amado por su padre Jacob, pero rechazado por sus hermanos. Este pasaje nos muestra cómo las dinámicas familiares, los celos y la falta de comunicación pueden abrir heridas profundas, y al mismo tiempo cómo Dios comienza a trazar un plan mayor en medio de la fragilidad humana.
Jacob, al darle a José una
túnica especial, expresa su afecto singular hacia él. Sin embargo, este gesto
despierta la envidia de sus hermanos, quienes sienten que su lugar en la
familia está amenazado. La túnica se convierte en símbolo de favoritismo y de
división. Aquí aprendemos que los dones y privilegios, cuando no se acompañan
de humildad y amor, pueden ser motivo de tropiezo para otros. José, al
compartir sus sueños sin prudencia, también contribuye a la tensión. Sus
visiones eran revelaciones de Dios, pero su manera de comunicarlas provocó
rechazo. Esto nos recuerda que la verdad debe compartirse con sensibilidad y
discernimiento.
El pasaje también muestra la
obediencia de José cuando su padre lo envía a buscar a sus hermanos. A pesar de
la hostilidad, él se dispone a cumplir la misión. Este detalle anticipa la
fidelidad que marcará su vida: José será un hombre que, en medio de pruebas,
permanece dispuesto a servir. Su caminar hacia Dotán es más que un viaje
físico; es el inicio de un proceso de formación en el que Dios lo llevará de la
humillación a la exaltación.
Meditando en este texto,
podemos preguntarnos: ¿cómo enfrentamos los celos y rivalidades en nuestras
relaciones? ¿Somos conscientes de cómo nuestras palabras y actitudes pueden
herir o edificar? ¿Estamos dispuestos a obedecer aun cuando el camino nos lleve
hacia escenarios de rechazo? Génesis 37. 1 - 17 nos invita a confiar en que,
aunque las circunstancias parezcan adversas, Dios está tejiendo un propósito
mayor. La historia de José comienza con túnicas y sueños incomprendidos, pero
terminará mostrando cómo la fidelidad y la gracia de Dios transforman la
envidia en salvación y la división en reconciliación.
Dios les bendiga abundantemente.

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