lunes, 19 de enero de 2026

Un momento... Los planes de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

Los planes de Dios

 

El nacimiento de Moisés, narrado en Éxodo 2, se da en un contexto de opresión, miedo y muerte. El faraón había decretado que todos los niños varones hebreos debían morir, intentando destruir al pueblo desde su raíz. Sin embargo, en medio de este escenario de amenaza, se manifiesta de manera silenciosa pero poderosa el cuidado providente de Dios. Cuando la vida parece más frágil, Dios ya está actuando.

La madre de Moisés, al ver que su hijo era hermoso, lo esconde durante tres meses. Ese gesto de amor y valentía es el primer signo del cuidado divino, que suele expresarse a través de manos humanas dispuestas a confiar. Cuando ya no puede ocultarlo, lo coloca en una canasta impermeabilizada y lo deposita en el Nilo, no como un acto de abandono, sino de fe. El río que debía ser instrumento de muerte se convierte, por la acción de Dios, en camino de salvación.

María, la hermana de Moisés, observa desde lejos. Su vigilancia discreta revela que Dios cuida incluso los detalles que parecen pequeños. Nada ocurre al azar. La hija del faraón encuentra al niño y, movida por compasión, decide salvarlo, desafiando indirectamente el decreto de su propio padre. Así, Dios utiliza incluso a quienes pertenecen al sistema opresor para cumplir su plan de vida. El niño hebreo es criado en el palacio egipcio, protegido por el mismo poder que intentó destruirlo.

El cuidado de Dios no solo preserva la vida de Moisés, sino que lo forma para su futura misión. Crece entre dos mundos: conoce el sufrimiento de su pueblo y, al mismo tiempo, recibe la educación y los recursos de Egipto. Todo ello será parte del proceso que Dios utilizará más adelante para hacerlo líder y libertador. Nada en su historia es inútil; incluso lo que parece contradictorio forma parte del designio divino.

Esta historia nos invita a confiar en el cuidado de Dios aun cuando las circunstancias parecen adversas. Dios no elimina de inmediato el peligro, pero acompaña, protege y guía. Su cuidado no siempre se manifiesta de forma espectacular, sino en decisiones valientes, en gestos de amor, en encuentros inesperados. El nacimiento de Moisés nos recuerda que ninguna vida es fruto del azar y que Dios vela especialmente por aquellos que están llamados a cumplir un propósito mayor. En medio del caos y la amenaza, Dios sigue siendo fiel, cuidando, sosteniendo y preparando el futuro de su pueblo.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario