viernes, 9 de enero de 2026

Un momento... El temor nubla la confianza en Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

El temor nubla la confianza en Dios

 

En Génesis 26. 7 – 10 encontramos a Isaac enfrentando una situación de miedo que lo lleva a repetir un error ya cometido por su padre Abraham. Al llegar a Gerar, temiendo por su vida a causa de la belleza de Rebeca, Isaac declara que ella es su hermana. El temor al hombre nubló su confianza en Dios, aun cuando el Señor ya le había prometido Su presencia y bendición.

Este pasaje nos muestra con claridad cómo incluso los creyentes pueden fallar cuando permiten que el miedo gobierne sus decisiones.

Isaac no negó a Dios con palabras, pero sí con hechos. Al ocultar la verdad, expuso a otros al pecado y puso en riesgo el testimonio del pueblo de Dios. El engaño, aunque nacido del temor, nunca produce justicia ni protección verdadera. Dios no necesita nuestras mentiras para cumplir Sus propósitos; al contrario, Él honra la obediencia y la confianza.

El descubrimiento del engaño por parte del rey Abimelec revela un contraste significativo. Un rey pagano demuestra mayor sensibilidad moral que el patriarca escogido por Dios. Abimelec reconoce la gravedad del acto y reprende a Isaac, recordándole que su mentira pudo haber causado culpa sobre toda la nación. Esto nos enseña que la falta de integridad del creyente no solo afecta su relación con Dios, sino también a quienes lo rodean.

Sin embargo, la gracia de Dios sigue siendo evidente. A pesar del error de Isaac, Dios lo preserva, lo corrige y lo protege. Abimelec establece una orden para que nadie toque a Isaac ni a Rebeca, mostrando que la protección final no vino del engaño, sino de la intervención divina. La fidelidad de Dios no depende de la perfección humana, sino de Su carácter fiel y misericordioso.

Este pasaje nos invita a examinar nuestras propias reacciones frente al temor. ¿Decimos medias verdades para protegernos? ¿Justificamos el engaño cuando sentimos amenaza? Génesis 26. 7 – 10 nos recuerda que la confianza en Dios debe ser mayor que el miedo a los hombres.

Dios nos llama a vivir con verdad e integridad, incluso cuando hacerlo parece riesgoso. Él es quien guarda nuestra vida y nuestro testimonio. Cuando confiamos en Él y caminamos en obediencia, Su protección es segura y Su gracia nos restaura, aun cuando fallamos.

Dios les bendiga abundantemente.

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