lunes, 26 de enero de 2026

Un momento... El Pacto con Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Pacto con Dios

 

Éxodo 24 representa el "Pacto" formal entre Dios y Su pueblo. Tras recibir los Diez Mandamientos y las leyes civiles, Israel no solo escucha la voluntad divina, sino que acepta voluntariamente vivir bajo ella.

Moisés levanta un altar y doce columnas, representando la unidad de las tribus. Al leer el Libro del Pacto, el pueblo responde unánime: "Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos". Este momento nos recuerda que nuestra relación con Dios no se basa en sentimientos pasajeros, sino en una decisión voluntaria de alinear nuestra voluntad con la Suya. No obstante, la historia nos muestra que la intención humana es frágil; necesitamos más que buenas intenciones para ser fieles.

Un detalle crucial es el rociamiento de la sangre. Moisés rocía la mitad sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo. Este acto simboliza que el pacto es un lazo de vida o muerte. La sangre unía a Dios y al hombre en un destino común. Para nosotros hoy, esto es una sombra del Nuevo Pacto. Mientras que en el Sinaí la sangre se rociaba externamente, en Cristo Su sangre limpia nuestra conciencia y escribe la ley directamente en nuestros corazones (Hebreos 9. 14)

El capítulo cierra con una escena impresionante: los ancianos de Israel suben al monte y "vieron al Dios de Israel". Bajo sus pies había un embaldosado de zafiro, claro como el cielo. Lo más asombroso es que "comieron y bebieron" en Su presencia. Esto nos enseña que el fin último de la santidad y de la ley no es la restricción, sino la comunión. Dios desea que disfrutemos de Su mesa, que habitemos en Su paz y que contemplemos Su gloria sin ser consumidos.

Dios hoy no nos pide que subamos a un monte físico envuelto en fuego, sino que nos acerquemos al trono de la gracia. Recordemos que el pacto fue sellado por Él para garantizar que nunca camináramos solos.

Dios les bendiga abundantemente.

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