jueves, 22 de enero de 2026

Un momento... La hora decisiva

 


UN MOMENTO CON DIOS

La noche decisiva

 

Éxodo capítulo 11 nos sitúa ante uno de los momentos más solemnes y decisivos de toda la historia bíblica: el anuncio de la décima plaga, la muerte de los primogénitos. Después de repetidas advertencias y oportunidades para arrepentirse, el corazón de Faraón permanece endurecido. Este capítulo nos recuerda que llega un tiempo en el que Dios actúa con justicia plena, no porque haya faltado misericordia, sino porque Su paciencia ha sido despreciada.

Dios anuncia a Moisés que esta será la última plaga y que, después de ella, Israel saldrá de Egipto con libertad. Aquí aprendemos que Dios tiene control absoluto sobre los tiempos y los procesos. Aunque la opresión había durado años, la liberación estaba ya determinada. Cuando Dios decide actuar, nada puede impedir el cumplimiento de Su palabra.

La plaga anunciada no distingue entre palacios o casas humildes: desde el primogénito de Faraón hasta el del siervo más sencillo. Esto nos enseña que delante de Dios no hay privilegios humanos. El poder, la posición social o la riqueza no libran del juicio cuando el corazón permanece rebelde. Dios es justo y Su justicia alcanza a todos por igual.

Sin embargo, el capítulo también revela el cuidado especial de Dios por Su pueblo. Mientras en Egipto habrá gran clamor, en Israel habrá protección y favor. El Señor hace diferencia entre quienes le obedecen y quienes le resisten. Esta distinción no es fruto del mérito humano, sino de la gracia divina que responde a la fe y a la obediencia.

Éxodo 11 nos invita a reflexionar sobre la seriedad de nuestras decisiones espirituales. Cada advertencia ignorada endurece el corazón y nos vuelve menos sensibles a la voz de Dios. Faraón tuvo múltiples oportunidades para humillarse, pero eligió confiar en su propio poder. El resultado fue dolor y pérdida.

Esto nos llama a escuchar hoy la voz de Dios con humildad. No debemos postergar la obediencia ni acostumbrarnos a vivir resistiendo Su voluntad. La gracia de Dios siempre busca salvar, pero también nos confronta con la realidad de que nuestras elecciones tienen consecuencias.

Que esto nos impulse a vivir con un corazón sensible, dispuesto a obedecer aun cuando no entendamos todo. Dios sigue siendo fiel a Sus promesas, justo en Sus juicios y misericordioso con quienes se vuelven a Él. Hoy es el día para responder con fe, antes de que llegue la noche decisiva.

Dios les bendiga abundantemente.

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