UN MOMENTO CON DIOS
La noche decisiva
Éxodo capítulo 11 nos sitúa ante uno de los momentos más solemnes y decisivos de toda la historia bíblica: el anuncio de la décima plaga, la muerte de los primogénitos. Después de repetidas advertencias y oportunidades para arrepentirse, el corazón de Faraón permanece endurecido. Este capítulo nos recuerda que llega un tiempo en el que Dios actúa con justicia plena, no porque haya faltado misericordia, sino porque Su paciencia ha sido despreciada.
Dios anuncia a Moisés que esta
será la última plaga y que, después de ella, Israel saldrá de Egipto con
libertad. Aquí aprendemos que Dios tiene control absoluto sobre los tiempos y
los procesos. Aunque la opresión había durado años, la liberación estaba ya
determinada. Cuando Dios decide actuar, nada puede impedir el cumplimiento de
Su palabra.
La plaga anunciada no
distingue entre palacios o casas humildes: desde el primogénito de Faraón hasta
el del siervo más sencillo. Esto nos enseña que delante de Dios no hay privilegios
humanos. El poder, la posición social o la riqueza no libran del juicio cuando
el corazón permanece rebelde. Dios es justo y Su justicia alcanza a todos por
igual.
Sin embargo, el capítulo
también revela el cuidado especial de Dios por Su pueblo. Mientras en Egipto
habrá gran clamor, en Israel habrá protección y favor. El Señor hace diferencia
entre quienes le obedecen y quienes le resisten. Esta distinción no es fruto
del mérito humano, sino de la gracia divina que responde a la fe y a la obediencia.
Éxodo 11 nos invita a
reflexionar sobre la seriedad de nuestras decisiones espirituales. Cada
advertencia ignorada endurece el corazón y nos vuelve menos sensibles a la voz
de Dios. Faraón tuvo múltiples oportunidades para humillarse, pero eligió confiar
en su propio poder. El resultado fue dolor y pérdida.
Esto nos llama a escuchar hoy
la voz de Dios con humildad. No debemos postergar la obediencia ni
acostumbrarnos a vivir resistiendo Su voluntad. La gracia de Dios siempre busca
salvar, pero también nos confronta con la realidad de que nuestras elecciones
tienen consecuencias.
Que esto nos impulse a vivir
con un corazón sensible, dispuesto a obedecer aun cuando no entendamos todo.
Dios sigue siendo fiel a Sus promesas, justo en Sus juicios y misericordioso
con quienes se vuelven a Él. Hoy es el día para responder con fe, antes de que
llegue la noche decisiva.
Dios les bendiga
abundantemente.

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