sábado, 17 de enero de 2026

Un momento... Administrar en tiempos de crisis

 


UN MOMENTO CON DIOS

Administrar en tiempos de crisis.

 

 

Génesis 47 nos presenta a José en la plenitud de su vocación: administrador fiel en tiempos de crisis. El hambre azota la tierra, y Egipto se convierte en refugio para muchos pueblos gracias a la sabiduría que Dios concedió a José. Ya no es el joven soñador ni el prisionero olvidado, sino el hombre en quien Faraón ha depositado su confianza. En esta etapa de la historia, José encarna la responsabilidad de quien gobierna no para su propio beneficio, sino para preservar la vida.

José administra los bienes de Faraón con orden, justicia y visión. Frente a la escasez, no improvisa ni actúa con arbitrariedad. Recolecta el dinero, el ganado y las tierras, estableciendo un sistema que asegura alimento para el pueblo y estabilidad para la nación. Su gestión, aunque firme, no es cruel: propone una solución que permite sobrevivir a los egipcios sin abandonarlos a la desesperación. En medio del hambre, José no acumula para sí, sino que administra para otros.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre el sentido bíblico de la administración. En la Escritura, administrar no es dominar ni explotar, sino cuidar lo que ha sido confiado. José entiende que los bienes pertenecen a Faraón, pero también reconoce que, en última instancia, todo pertenece a Dios. Por eso su autoridad no se ejerce con soberbia, sino con servicio. La sabiduría que lo guía no proviene del cálculo humano, sino del temor del Señor.

Génesis 47 también revela una verdad incómoda: la crisis saca a la luz la dependencia del ser humano. Los egipcios reconocen que, sin una conducción sabia, no podrían sostenerse. José no utiliza esa vulnerabilidad para humillar, sino para ordenar la vida social y económica. Incluso cuando establece el impuesto del quinto, lo hace como una medida equitativa que garantiza continuidad y dignidad.

Para el creyente de hoy, José es un modelo de mayordomía fiel. Ya sea en la familia, la iglesia, el trabajo o la sociedad, somos llamados a administrar con integridad, previsión y compasión. Génesis 47 nos recuerda que Dios honra a quienes son fieles en lo mucho porque antes aprendieron a ser fieles en lo poco. Cuando la administración se vive como servicio, se convierte en instrumento de bendición, y Dios usa esa fidelidad para sostener la vida aun en los tiempos más difíciles.

Dios les bendiga abundantemente.

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