UN MOMENTO CON DIOS
El símbolo de la gracia Divina
Génesis 6. 17 – 18 nos sitúa en un momento crítico de la historia humana: Dios anuncia el juicio sobre la corrupción y la violencia que llenaban la tierra. Dice el Señor: “Yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra… para destruir toda carne en que haya espíritu de vida.”
Estas palabras revelan la profunda tristeza divina ante un mundo que se había alejado por completo de sus caminos. El diluvio no es un acto impulsivo, sino el resultado de una humanidad que había escogido persistir en el mal. El pecado no solo destruye al ser humano, sino que provoca consecuencias que afectan a toda la creación.Sin embargo, en medio de esta
declaración de juicio, aparece una luz de esperanza: “Pero estableceré mi pacto
contigo.” Este “pero” cambia la escena por completo. Dios no cancela su
misericordia, aun cuando la justicia demanda intervención. En Noé, Dios
encuentra a un hombre dispuesto a caminar con Él, a escuchar Su voz y obedecer
incluso cuando no comprendía lo que estaba por venir. El pacto que Dios
establece con Noé no solo es una promesa de protección para él y su familia,
sino también una revelación del carácter de Dios: un Dios que juzga el pecado,
pero nunca abandona su plan de salvación.
Noé debía entrar en el arca
con los suyos, confiando en que Dios cumpliría Su palabra. El arca se convierte
entonces en un símbolo de la gracia divina, un refugio en medio del juicio, un
espacio en el que la vida puede preservarse mientras todo alrededor es destruido.
Hoy, Cristo es nuestra arca. En Él encontramos salvación, protección y vida
nueva. A través de su sacrificio, Dios también estableció un pacto con
nosotros, no basado en obras, sino en la fe.
Este pasaje nos invita a
evaluar nuestro caminar. ¿Estamos construyendo el “arca” de la obediencia, aun
cuando el mundo no entiende nuestra fe? ¿Vivimos bajo el pacto de Dios con un
corazón agradecido? Así como Noé se refugió en la fidelidad divina, también
nosotros podemos permanecer seguros en Cristo, sabiendo que Dios es justo, sí,
pero también infinitamente misericordioso. En medio del juicio, siempre ofrece
un camino de salvación.
Dios les bendiga
abundantemente.

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