sábado, 24 de enero de 2026

Un momento... La provisión de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

La provisión de Dios

 

Éxodo 16

 

Apenas unas semanas después de ver el Mar Rojo abrirse, el pueblo de Israel se encuentra en el desierto de Sin. La euforia de la libertad ha sido reemplazada por el hambre, y es aquí donde surge una de las pruebas más profundas sobre la relación entre el Creador y Su creación: la dependencia diaria.

La reacción de Israel ante la escasez es la queja. Es impactante notar cómo el miedo distorsiona la memoria; los israelitas llegaron a decir que en Egipto se sentaban ante "ollas de carne". Olvidaron el látigo del capataz y solo recordaron la comida.

A menudo, ante la incertidumbre del "desierto" en nuestras vidas, tendemos a idealizar un pasado que en realidad nos esclavizaba. La queja es, en el fondo, una duda sobre la bondad de Dios. Sin embargo, Dios no responde con juicio inmediato ante la queja, sino con una demostración de Su gloria a través de la provisión.

El maná no era solo alimento; era una lección.

Había suficiente para todos. No se podía acumular para el día siguiente (excepto el sábado).

Dios estableció un ritmo de descanso y trabajo.

Esta provisión enseñaba a Israel que Dios no es un depósito de recursos al que se accede una sola vez, sino una fuente constante. El maná caía cada mañana, obligando al pueblo a levantar la mirada cada día.

El Propósito era probar el Corazón. Dios dice explícitamente que esto es para «probar si andan en mi ley o no» (v. 4). La prueba no era el hambre, sino la obediencia en la abundancia. Recoger solo lo necesario para el día requiere una fe inmensa; implica creer que mañana el cielo volverá a abrirse.

Muchos vivimos ansiosos por el "maná" del próximo mes o del próximo año, acumulando miedos y preocupaciones que no nos corresponden hoy. Jesús retomó esta enseñanza en el Padre Nuestro: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy».

Identifiquemos nuestra queja: ¿En qué área de nuestra vida estamos mirando hacia atrás con nostalgia?

Dios promete suplir nuestras necesidades hoy. No intentemos cargar con el peso de mañana, porque la gracia de mañana caerá... mañana.

Dios les bendiga abundantemente.

 

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