sábado, 10 de enero de 2026

Un momento... El Pacto de Dios y Sus promesas

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Pacto de Dios y Sus promesas

 

Génesis 28. 10 – 20 nos presenta a Jacob en uno de los momentos más vulnerables de su vida. Sale huyendo, solo, con temor y cargando el peso de sus decisiones pasadas. No va rumbo a un lugar sagrado, sino a lo desconocido. Sin embargo, es precisamente allí, en medio del camino, donde Dios decide revelarse. Esto nos recuerda que el Señor no está limitado a templos ni a circunstancias ideales; Él sale al encuentro del ser humano cuando más lo necesita.

En su sueño, Jacob ve una escalera que une el cielo y la tierra, con ángeles que suben y bajan, y al Señor que se revela como el Dios fiel a las promesas hechas a Abraham e Isaac. Dios no le reprocha su engaño ni su huida, sino que le reafirma Su pacto: presencia, protección, descendencia y bendición. Esta escena muestra que la gracia de Dios precede al arrepentimiento y que Su fidelidad no depende de los méritos humanos.

La declaración divina “Yo estoy contigo” es el centro del pasaje. Jacob, que se siente solo y desprotegido, recibe la seguridad de que Dios camina con él. El lugar que parecía ordinario se convierte en Betel, “casa de Dios”. Esto nos enseña que cuando Dios se manifiesta, los desiertos se transforman en lugares de encuentro y esperanza.

Al despertar, Jacob reconoce con asombro: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”. Esta confesión refleja una realidad frecuente en nuestra vida espiritual: Dios está presente aun cuando no lo percibimos. El temor reverente que surge en Jacob no es miedo, sino reconocimiento de la santidad y cercanía de Dios.

El voto que Jacob hace no es una negociación, sino una respuesta a la revelación divina. Al erigir la piedra como señal y consagrar el lugar, Jacob inicia un proceso de transformación espiritual. Dios no solo se le revela, sino que comienza a formar su carácter.

Este pasaje nos invita a confiar en que Dios se revela en los momentos de incertidumbre. Cuando caminamos sin rumbo claro, Él se presenta como guía y refugio. Génesis 28. 10 – 20 nos asegura que ningún camino es demasiado solitario para que Dios no pueda convertirlo en un lugar de encuentro con Su gracia.

Dios les bendiga abundantemente

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