martes, 6 de enero de 2026

Un momento... ¿Hay algo difícil para Dios?

 


UN MOMENTO CON DIOS

¿Hay algo difícil para Dios?

 

“¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.” (Génesis 18. 4)

 

Génesis 18.14 es una de las declaraciones más poderosas de toda la Escritura. Dios mismo formula la pregunta que revela Su carácter: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” Esta pregunta no espera respuesta; es una afirmación implícita de que nada está fuera del alcance del poder divino. A Sara, que escuchaba desde la tienda, estas palabras iban dirigidas tanto a su incredulidad como a su esperanza adormecida.

Sara, avanzada en edad y estéril toda su vida, había reído en su corazón al oír la promesa. Era una risa humana, cargada de lógica y realidad terrenal. Pero Dios, que conoce los pensamientos más íntimos, la confronta con suavidad, recordándole que Su poder no está limitado por lo que los ojos pueden ver. Cuando el Señor declara algo, incluso lo imposible se vuelve inevitable.

Este pasaje nos habla de un Dios que actúa “al tiempo señalado”. Hay promesas que parecen tardar, oraciones que parecen no tener respuesta, sueños que parecen marchitarse. Pero Dios tiene un tiempo perfecto, un tiempo que no responde a la ansiedad del ser humano, sino a Su propósito eterno. La fe no consiste solo en esperar, sino en confiar que Dios llegará cuando corresponda, no antes ni después.

La historia de Sara y Abraham nos recuerda que Dios no se olvida de lo que ha dicho. Aunque las circunstancias contradigan la promesa, aunque la razón parezca negar la posibilidad, Dios permanece fiel. Su poder se manifiesta muchas veces cuando la fuerza humana se acaba, para que nadie pueda atribuirse la gloria.

En nuestras vidas también enfrentamos situaciones que parecen imposibles: cambios que no llegan, sanidades que se retrasan, restauraciones que no se ven. Pero la pregunta sigue vigente: ¿Hay algo difícil para Dios? Si Él lo prometió, Él lo hará. Su Palabra es segura, Su poder es real y Su fidelidad inquebrantable.

Que esta verdad renueve nuestra fe. Aquel que cumplió Su palabra con Sara también tiene poder para obrar en nuestra vida, incluso en aquello que creemos irrealizable. Nada es demasiado grande, demasiado roto o demasiado tarde para Dios. Él sigue siendo el Dios de lo imposible.

Dios les bendiga abundantemente.

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