sábado, 3 de enero de 2026

Un momento... El Pacto de Dios con los hombres

 

UN MOMENTO CON DIOS

El Pacto de Dios con los hombres

 


Génesis 9. 1 dice: “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.” Este versículo marca un nuevo comienzo para la humanidad. Tras el diluvio, cuando las aguas se han retirado y la vida tiene la oportunidad de renacer, Dios pronuncia palabras de bendición y propósito.

Noé y su familia se convierten en los portadores de una nueva etapa en la historia humana, y Dios los envuelve en Su favor para que puedan avanzar con fuerza y esperanza.

Lo primero que aparece es una bendición. No es simplemente un deseo positivo, sino un acto divino que confiere capacidad, respaldo y dirección. La bendición de Dios es siempre el punto de partida para todo lo que verdaderamente prospera. Noé había obedecido, había esperado, había confiado y ahora recibe la confirmación de que el Señor está con él en este nuevo comienzo. Así también, cada vez que Dios nos saca de una etapa difícil, no nos deja en un vacío; nos bendice para que avancemos con un propósito renovado.

La instrucción es clara: “Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra.” Estas palabras reflejan el deseo de Dios de ver vida, crecimiento y desarrollo. Después del juicio del diluvio, Dios no abandona a la humanidad, sino que afirma su intención original: que el ser humano sea portador de vida y administrador de la creación. Es una renovación del mandato dado a Adán y Eva. Dios muestra que, a pesar del pecado, mantiene Su plan y da oportunidades nuevas.

En esto vemos que Dios no es un Dios de destrucción, sino de restauración. Él juzga el mal, pero no renuncia a su proyecto de amor para la humanidad. En nuestras vidas, también hay “diluvios”, momentos en que todo parece terminar. Pero cuando las aguas bajan, Dios nos llama a levantarnos, a fructificar, a multiplicar lo bueno que Él ha sembrado en nosotros.

Génesis 9. 1 nos anima a vivir como personas bendecidas, portadoras de vida y esperanza. Dios sigue creando nuevos comienzos, sigue empujándonos hacia adelante y sigue confiándonos la tarea de llenar la tierra con su luz y su bondad. Con Él, siempre hay un renacer.

Dios les bendiga abundantemente.

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