UN MOMENTO CON DIOS
El Pacto de Dios con los
hombres
Génesis 9. 1 dice: “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.” Este versículo marca un nuevo comienzo para la humanidad. Tras el diluvio, cuando las aguas se han retirado y la vida tiene la oportunidad de renacer, Dios pronuncia palabras de bendición y propósito.
Noé y su familia se convierten en los portadores de una nueva etapa en la historia humana, y Dios los envuelve en Su favor para que puedan avanzar con fuerza y esperanza.Lo primero que aparece es una
bendición. No es simplemente un deseo positivo, sino un acto divino que
confiere capacidad, respaldo y dirección. La bendición de Dios es siempre el
punto de partida para todo lo que verdaderamente prospera. Noé había obedecido,
había esperado, había confiado y ahora recibe la confirmación de que el Señor
está con él en este nuevo comienzo. Así también, cada vez que Dios nos saca de
una etapa difícil, no nos deja en un vacío; nos bendice para que avancemos con
un propósito renovado.
La instrucción es clara:
“Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra.” Estas palabras reflejan el deseo
de Dios de ver vida, crecimiento y desarrollo. Después del juicio del diluvio,
Dios no abandona a la humanidad, sino que afirma su intención original: que el
ser humano sea portador de vida y administrador de la creación. Es una
renovación del mandato dado a Adán y Eva. Dios muestra que, a pesar del pecado,
mantiene Su plan y da oportunidades nuevas.
En esto vemos que Dios no es
un Dios de destrucción, sino de restauración. Él juzga el mal, pero no renuncia
a su proyecto de amor para la humanidad. En nuestras vidas, también hay
“diluvios”, momentos en que todo parece terminar. Pero cuando las aguas bajan,
Dios nos llama a levantarnos, a fructificar, a multiplicar lo bueno que Él ha
sembrado en nosotros.
Génesis 9. 1 nos anima a vivir
como personas bendecidas, portadoras de vida y esperanza. Dios sigue creando
nuevos comienzos, sigue empujándonos hacia adelante y sigue confiándonos la
tarea de llenar la tierra con su luz y su bondad. Con Él, siempre hay un
renacer.
Dios les bendiga
abundantemente.

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