jueves, 15 de enero de 2026

Un momento... Las promesas de Dios en Su tiempo perfecto

 


UN MOMENTO CON DIOS

Las promesas de Dios en Su tiempo perfecto

 

Génesis 41 marca un giro decisivo en la vida de José. Después de años de olvido, injusticia y encierro, “Faraón envió y llamó a José, y lo sacaron apresuradamente de la cárcel”. Este versículo nos recuerda que cuando Dios decide cumplir Sus propósitos, ninguna prisión, demora ni silencio pueden impedir Su obra. Los sueños que José recibió en su juventud no fueron producto de su ambición, sino revelaciones divinas que debían cumplirse en el tiempo establecido por Dios.

José sale de la cárcel no con resentimiento, sino con un corazón humilde y dispuesto. Al presentarse ante Faraón, deja claro que la interpretación de los sueños no proviene de él, sino de Dios. Esta actitud revela una fe madura: José entiende que su don no es para exaltarse, sino para glorificar a Dios. El cumplimiento de los sueños no comienza con el poder, sino con la fidelidad en la adversidad.

Los sueños de Faraón, interpretados por José, confirman que Dios no solo gobierna la vida personal, sino también la historia de las naciones. Las vacas y espigas anuncian años de abundancia y de hambre, y José, guiado por la sabiduría divina, propone un plan de administración que salvaría a muchos pueblos. Aquí se cumple otra parte del propósito de Dios: José no solo sería exaltado, sino instrumento de provisión y vida.

El momento culminante llega cuando Faraón reconoce la mano de Dios en José y lo eleva al segundo puesto de autoridad en Egipto. El joven despreciado por sus hermanos ahora gobierna una nación poderosa. Lo que parecía un retraso fue, en realidad, preparación. Cada prueba formó el carácter necesario para administrar el cumplimiento de los sueños sin orgullo ni venganza.

Este pasaje nos enseña que los sueños que Dios da no se cumplen de manera inmediata, sino a través de procesos que fortalecen la fe y purifican el corazón. Dios no se apresura, pero tampoco se olvida. Su tiempo es perfecto.

La historia de José nos invita a confiar cuando no vemos resultados. Tal vez hoy estamos en una “cárcel” de espera o silencio, pero Dios sigue obrando. Cuando llegue el momento señalado, Él abrirá la puerta y mostrará que cada lágrima tuvo propósito.

Génesis 41 nos asegura que Dios cumple lo que promete, y cuando lo hace, no solo exalta al creyente, sino que bendice a muchos a través de él. Confiar en Dios es creer que los sueños puestos por Él jamás serán en vano.

Dios les bendiga abundantemente.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario