UN MOMENTO CON DIOS
La justicia como reflejo del
carácter de Dios
“Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado.” (Proverbios 31. 8 – 9)
La Biblia es clara y
contundente en su llamado a proteger a los más vulnerables: ancianos,
discapacitados, huérfanos, viudas y pobres. En sus páginas, Dios revela su
corazón compasivo y justo, y condena con firmeza a quienes abusan, despojan o
ignoran a los indefensos.
Denuncia del abuso y la
injusticia:
Isaías 10. 1 - 2 declara: “¡Ay
de los que dictan leyes injustas y redactan decretos opresivos, para negar
justicia a los pobres y privar de sus derechos a los necesitados de mi pueblo!”
Este pasaje no solo denuncia el abuso institucional, sino que revela que Dios
observa y juzga a quienes legislan o actúan en contra de los débiles. La
injusticia no es solo un problema social: es una ofensa espiritual.
Llamado a la defensa activa
Proverbios 31. 8 - 9 exhorta: “Abre
tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados. Abre tu boca,
juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado.”
Aquí no se trata solo de evitar el daño, sino de intervenir, hablar, abogar. El
silencio ante la injusticia es complicidad. Dios llama a su pueblo a ser voz
profética, a interceder por quienes no pueden hacerlo por sí mismos.
Cuidado de los ancianos y
discapacitados
Levítico 19. 32 ordena: “Delante
de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano.”
La honra hacia los mayores no es opcional, es un mandato. En el mismo espíritu,
Jesús sanó a los enfermos, tocó a los leprosos, y restauró la dignidad de los
marginados. Su ministerio fue una constante afirmación del valor de cada vida,
sin importar su condición física o social.
La justicia como reflejo del
carácter divino
Dios se presenta como “Padre
de huérfanos y defensor de viudas” (Salmo 68. 5). Su justicia no es fría ni
distante: es profundamente relacional. Defender al vulnerable es reflejar el
corazón de Dios. Ignorarlos, explotarlos o quitarles derechos es rebelarse
contra su diseño.
¿Estamos siendo voz para los
que no pueden hablar? ¿Estamos defendiendo al anciano abandonado, al
discapacitado ignorado, al pobre despojado? ¿O estamos cómodos en la
indiferencia?
La fe verdadera se manifiesta
en acciones concretas de justicia, compasión y defensa. Como seguidores de
Cristo, estamos llamados a ser luz en medio de sistemas oscuros, y a vivir una
espiritualidad que transforma realidades.
Dios les bendiga abundantemente.

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