martes, 5 de abril de 2022

Un momento... El don de la vida

 


UN MOMENTO CON DIOS

El don de la vida

  “Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud. No me rechaces cuando llegue a viejo; no me abandones cuando me falten las fuerzas. Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh DIOS, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido." (Salmo 71. 5, 9 y 18)

 

La velocidad con que transcurre el tiempo delante de nuestros ojos es relativa. A veces nos parece que las cosas que esperamos se tardan mucho en llegar. En otras ocasiones los eventos se suceden con tanta rapidez que apenas si tenemos oportunidad para reaccionar adecuadamente.

Cuando somos niños todo se tarda, especialmente las vacaciones escolares. A medida que avanzamos en edad el paso del tiempo comienza a acelerarse y los años transcurren con tal rapidez que no lo podemos creer. Para completar, nuestra pecaminosa naturaleza se comporta de tal manera que nosotros mismos nos acarreamos cargas y calamidades.

Todo esto que a nuestros propios ojos nos parece ser una larga vida, lenta o rápida según sea el caso, a los ojos de DIOS es diminutamente inmensurable.

Todos aquellos que creemos en Cristo como nuestro Salvador, estamos confiados en enfrentar la última etapa de nuestras vidas con valentía y serenidad, pues no le tememos a la muerte porque en Jesús hemos hallado la vida eterna.

Quizá las enfermedades y los dolores tratarán de abatirnos, las adversidad y pruebas de desanimarnos, pero la fe inquebrantable en el "DIOS de nuestra juventud" nos mantendrá en pié porque sabemos que iremos camino a las moradas eternas para estar con Él para siempre.

Aprendamos a valorar cada instante de nuestra vida. Apreciemos el don de la vida que nos ha dado nuestro Creador. Aprovechemos cada instante para acercarnos y mantenernos junto a Jesucristo, nuestro Salvador. No desperdiciemos un solo momento y trabajemos por el Reino de DIOS y su justicia.

Estamos en el mundo para cumplir con el plan que DIOS mismo tiene sobre nosotros desde la eternidad que abarca la manifestación de Su gloria y la consecución de nuestra felicidad; ésta se concreta, de nuestra parte, en tener fe en Él, en buscar conocerlo siempre más y mejor, en amarlo sobre todas las cosas y cumplir con Su divina voluntad.

De esta manera, nuestra vida, corta o larga, será de gran provecho y satisfacción, tanto para DIOS como para aquellos que nos rodean.

Dios les bendiga abundantemente.

 

 

 

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