domingo, 12 de noviembre de 2023

Un momento... Cuando nos sentimos desanimados

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuando nos sentimos desanimados

 

“Con tus manos me creaste, me diste forma. Dame entendimiento para aprender tus mandamientos. Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en Tu palabra.”  (Salmo 119. 73 – 74)

 

Es muy tranquilizante conocer que el Dios Todopoderoso que creó los cielos y la tierra está interesado en nuestra situación y se ocupa por nuestro bienestar. Hemos sido creados por el Supremo Ser que posee toda la inteligencia. De hecho, ¡la inteligencia fue creada por Él!

Cuando analizamos lo que significa la vida y la maravillosa creación del cuerpo humano podemos vislumbrar y admirar cuán grande e impresionante es la inteligencia de Dios. Esa misma inteligencia produjo un plan maravilloso para que tú y yo anduviésemos en él.

En Sus manos tiene el poder para realizar maravillas y prodigios, tantos como sean necesarios para devolvernos la paz y la tranquilidad a nuestras vidas.

Su poder no tiene límites y nada es imposible para Él. Por lo tanto, nuestra confianza está bien fundamentada y nunca seremos defraudados.

Muchas veces, a pesar de que conocemos bien estas verdades, nos dejamos llevar por el pesimismo y el desánimo. La desesperanza hace presa fácil de nosotros porque ponemos mayor atención a nuestros problemas que en Aquel que tiene todo el poder y la autoridad para solucionarlos.

Dejemos ya de pensar cuán grande es nuestro problema y la situación que estamos atravesando y pongamos nuestra mirada y nuestra esperanza en el Señor Jesucristo, autor del universo y todo cuanto el contiene.

No es que dejaremos de enfrentar problemas. Es que éstos, ya no representarán la amenaza y la angustia que hasta ahora habían significado para nuestra vida.

Pongamos nuestra confianza en el Señor y la paz que sobrepasa todo entendimiento llenará nuestro ser y podremos descansar. Cuando ponemos nuestra esperanza en Dios, no sólo nos beneficiamos a nosotros mismos, sino que beneficiamos a otros que pueden apreciar la obra de Dios en nuestras vidas y en consecuencia dan la gloria a Dios con regocijo.

Pongamos nuestra esperanza en Dios y disfrutemos de Sus múltiples bendiciones. 

Dios les bendiga abundantemente.

 

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